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Martes 17 de abril de 2007 Atletismo | Entrevista
"El atletismo está muriendo como deporte"
En un breve paso por Buenos Aires, el gran Carl Lewis, nueve veces campeón olímpico y ex recordman mundial de los 100 metros, recorrió su vida y reflexionó con crudeza sobre el presente de su disciplina.
Frederick Carlton Lewis tiene 45 años, pero conserva la mirada vivaz y la fisonomía elástica de los 20.
Salvo por las canas que le disputan la cabeza a los cabellos negros, no hay en él casi nada que lo
delate como un atleta que no compite desde hace una década. Su figura está en forma. Como en
una alegoría de sí mismo, el paso del Hijo del Viento por Buenos Aires fue fugaz: menos de 48 horas
que concluyeron anoche, cuando el hombre que dominó la velocidad en los 80 y parte de los 90, uno
de los deportistas más trascendentes del último siglo, voló de regreso a Estados Unidos.
Esa primera breve visita a la Argentina le impuso una agenda movida, que comenzó el domingo por la
tarde -horas después de su arribo-, en el Boca-River (ver aparte) y continuó ayer, con la presentación
para la que fue traído por la empresa Nike. Sentado en uno de los salones señoriales del Park Hyatt, el antiguo y lujoso Palacio Duhau, en Recoleta, el mítico Carl Lewis abunda en la gesticulación con sus
manos para acompañar lo que dice; tal vez, una alusión inconsciente a una de sus actividades actuales:
la actuación.
El repaso de su vida deportiva a que lo lleva la charla con LA NACION oscila entre la modestia y la autorreivindicación. "¿Cómo quisiera que se me recuerde? Básicamente, como alguien que hizo algo
no sólo en el atletismo, porque cualquiera puede correr rápido. Cuando yo empecé en el deporte nos
trataban como ganado. Espero que recuerden que yo logré una diferencia en eso, en la posición de los
atletas, en la forma de tratar el tema de las drogas. Fui un gran competidor. Hay que serlo, y también
un buen miembro de equipo para lograr el éxito que logré. En toda mi carrera tuve un coach y un equipo.
Eso quiere decir que creí en la gente, y ellos creyeron en mí", sostiene.
-¿Qué siente cuando se lo señala como el atleta más completo de la historia?
-Eso es medio raro para mí. No importa qué es lo que uno haga en la vida; uno sigue siendo quien es.
Para mí no es distinto lo que yo hago de lo que hace cualquier otro. Cuando yo oigo eso, digo ´bueno, bárbaro , pero la verdad es que no lo registro así.
-El público lo recuerda como un velocista, pero su especialidad era el salto en largo. ¿Cuál era la prueba
que más disfrutaba?
-Básicamente, disfrutaba el salto en largo. Era lo que más me gustaba porque era lo más difícil. Pero
cuando uno puede ser el corredor más rápido del mundo, no hay mejor título en el atletismo. Por eso
todo me llevó a los 100 metros. Yo tuve los elementos básicos: traté de ser el que corría más rápido
y el que saltaba más largo. Disfruté ambas cosas.
-Sus padres estuvieron muy vinculados con la lucha por los derechos sociales. ¿Qué aprendió de ellos,
más allá del amor por el deporte?
-Yo aprendí mucho de mis padres. Fueron educadores y nos dieron un sentido del orgullo. Una de las cosas que siempre digo es que la primera vez que mamá salió del país fue para venir a la Argentina, para estar en los Juegos Panamericanos de 1951. Compitió allí. Hizo tanto en tantas áreas, fue de tanto apoyo Fueron un gran ejemplo para nosotros, como padres.
-¿Cómo ve el atletismo actual?
-Los atletas siempre serán espectaculares. No son tan distintos de todos los demás. Ahora la gente
tiene música en los oídos, eso los inspira a correr, y tienen la misma energía que un atleta para entrar
en la pista. La gente va a reflejar la época y lo que hacen los atletas.
-En una nota reciente, usted dijo que el atletismo se murió. ¿Por qué?
-Yo dije que el atletismo está muriendo como deporte. Hay que ayudarlo. A través de un programa
de entrenamiento, la idea es entrenar atletas de distintos países para que se pueda recuperar la
energía, porque lamentablemente la mitad de los atletas se ha retirado, no hay más dinero, el control
está en las federaciones y no en los deportistas. Y esto está impactando fuertemente en los atletas.
-¿Cree que se lo practica menos?
-Uno ve menos competencias, no hay más sponsors, la tensión de la televisión ya no está Es obvio.
Estoy seguro que ustedes no ven mucho atletismo aquí, en la Argentina. Cualquier cosa, cualquier
deporte, debe mirar hacia adentro para mejorar. Como ayer [por anteayer, en el superclásico]: fue sorprendente ver la energía y el entusiasmo que había en el estadio. Y eso no existe en el atletismo,
así que la tarea es recuperarlo.
-¿Y usted cómo lo ayuda?
-Creo que hay dos maneras: una, siendo mentores de los jóvenes y enseñándoles el compromiso
con el deporte. Eso es lo más importante. También, que ellos sepan que tienen que tener más control
del deporte, en lugar de que las federaciones lo tomen.
-¿Cómo es un día suyo hoy? ¿Hasta qué punto se dedica a la actuación?
-No importa qué pase: yo no estaré ciento por ciento en nada, afortunadamente. Mi vida está dividida
en distintas áreas. Tengo una fundación, tengo relación con Nike y con otras empresas, sigo haciendo apariciones Como cuando estaba en el deporte: no me concentraba en una sola cosa. Y siempre será
así.
-¿Será tan buen actor como atleta?
-No quiero comparar. Si lo pienso desde el punto de vista del atleta, si hubiese sido actor en ese
momento habría tenido nueve Oscar. No trato de lograr el mismo éxito; simplemente es otra etapa
de mi vida, pero no quiere decir que no pueda tratar de ser el mejor. Soy realista; no hay forma de
lograr el mismo éxito en mi segunda carrera. Pero hay que seguir intentando.
-¿Extraña la adrenalina de competir?
-No, para nada. No la extraño. Cuando dejé, estaba listo para retirarme. Es como en el secundario:
me encantó, pero no quiero volver a hacerlo. ¿A ustedes les gustó el secundario? ¿Quieren volver a
hacerlo? Bueno, eso responde la pregunta.
11 récords mundiales marcó en su carrera; 9 en postas y 2 en 100m (9s92 en 1988 y 9s86 en 1991).
65 torneos invicto en salto en largo entre 1981 y 1991.
27 veces corrió los 100m por debajo de los 10 segundos (15 legales y 12 con viento a favor).
8 títulos mundiales ganó en cuatro citas, entre 1983 y 1991.
Por D. Quinteros y A. Prestileo
De la Redacción de LA NACION
Link Permanente:
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