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4 de Enero de 2008
Sportivo Alberdi moviliza a los socios y al barrio.
"No podemos dejar que el club se funda y termine siendo un kínder",
dice su presidente Walter Lumbreras.
El Club Atlético Sportivo Alberdi (Pedro Miguel Araoz 1050) es la muestra cabal de que el
empuje de los socios es vital para no perder un espacio único e irrepetible, según lo que
cuenta su presidente Walter Lumbreras. Con 37 años, esta persona sin ninguna experiencia
como dirigente propuso recuperar esa institución de barrio Alberdi. Así, decidió dirigir los
destinos del club y una vez que asumió en octubre pasado, movilizó al barrio, convenció
al vecino que debía asociarse, pidió donaciones y le quitó horas al descanso para reparar
las instalaciones. En dos meses y medio de gestión, el trabajo de una comisión directiva
integrada por jóvenes logró incrementar el número de socios y el club renovó su fachada.
“Me crié en este club. Mi abuelo fue uno de sus fundadores. Pero por distintas cuestiones
personales me alejé. Un día decidí pasar por el club para ver cómo estaban los muchachos.
Cuando volví no quedaba casi nadie. De tener unos 600 socios cuando yo era un pibe,
quedaban unos 70”, describe Lumbreras.
Entonces armó una comisión directiva con más jóvenes que él, decidido reactivar la vida en
el club, que nació el 15 de abril de 1939 y tomó el nombre del barrio.
Durante este breve lapso al frente de Sportivo Alberdi, consiguió que el número de socios
ascendiera a 150, señala Lumbreras, quien orgulloso dice que “en el club siempre se jugó
al tenis criollo y al patín, y también tuvo fútbol de once y de salón. Por acá pasaron ex
jugadores de Central como Fogel y Altomonte”.
-¿Qué fue lo que hicieron desde que asumieron?
-Con la venta de dos mesas de casín pagamos una deuda que tenía el club. Encima nos
quedó dinero. Así empezamos. Le enviamos cartas a los negocios del barrio pidiendo
donaciones e invitando a la gente para que se acercara al club. Nos regalaron pintura,
brochas, pinceles. Esas donaciones no fueron hechas por empresas multinacionales sino de
negocios chicos, que seguramente hicieron un gran esfuerzo para colaborar, como la
carnicería del barrio. A partir de ahí, los 16 integrantes de la comisión directiva nos
arremangamos y comenzamos a trabajar. Pintamos el frente del club y le pusimos
reflectores, reparamos los baños y el vestuario, acondicionamos el salón de fiestas y le
colocamos aire acondicionado. A la semana que terminamos el salón, ya lo habíamos
alquilado.
-¿Qué otras actividades hubo en estos meses?
-Hicimos un festival de patín con 750 personas, entre el 8 y 9 de diciembre. Y el 29 de
diciembre, armamos una despedida de año, que fue improvisada porque durante esos
días habíamos tenido la pista y el salón alquilado. Así y todo metimos nada menos que
250 personas. Otra de las cosas que pusimos en funcionamiento fue el bufet, que hacía
años que el club no tenía.
-Es evidente que la dedicación de ustedes tuvo resultado.
-Sí, y voy a dar un ejemplo. Uno de los papás que fue al festival de patín y tiene un empresa
de cerámicos decidió donarnos todo el piso para el quincho con parrillero que tiene el club.
Esta persona se arrimó y me dijo que la hija le había contado que nos veía trabajar y pintar
todo el tiempo. Le habló tan bien de nosotros que lo impresionó. Cuando dijo que donaba
todo el cerámico para el piso, me emocionó tanto que me empecé a llorar.
-¿Con qué instalaciones cuenta el club?
-Con un bufet con el salón social, un salón para fiestas, la pista donde están demarcadas la
cancha de tenis criollo y de fútbol de salón, un escenario, un quincho con parrillero, y hasta un
pequeño espacio físico que hoy no está habilitado. Una anécdota de ese lugar: ese sitio en
un tiempo era exclusivamente para mujeres y allí jugaban a las cartas. Era imposible que un
hombre ingresara ahí.
-Antes comentaste que te daba lástima en la situación que se encontraba el club y
que por esa razón decidiste asumir este compromiso, ¿pero qué otras cuestiones
te movilizan?
-Siempre les digo a mis compañeros de comisión que no podemos dejar que el club se funda y
se lo temine llevando una empresa privada para poner un kínder.
Fuente: www.aredaclubes.org.ar
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