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4 de Febrero de 2009
La involución Rosarina
Las aguas bajan turbulentas en la sede de la Unión de Rugby de Rosario
y no hay miras de que haya un remanso cerca.
La última asamblea de la URR, realizada la noche del 15 de diciembre, dio una muestra
cabal que en la institución madre la política que se usa es la de des-unión, lo que
profundiza aún más la crisis por la que atraviesa el rugby rosarino y que se reflejó en
2008, no sólo en la actuación de los seleccionados sino también en la competencia
de clubes.
Políticamente la temporada 2008 en Rosario terminó siendo un calco de la del año
anterior. "Temo que lo que hoy ofrece el mercado no conduzca hacia una solución
honorable porque la herida abierta es demasiado grande, imposibilita una suturación
eficiente, a causa de la ineptitud de los cirujanos", dijo en cierta oportunidad el dirigente
tucumano Carlos Valdéz, palabras que si bien fueron dirigidas a sus coterráneos bien
pueden ser un reflejo de lo que pasa en Rosario.
En diciembre de 2007 en la URR se presentaron dos listas y a la hora de votar las cosas
no fueron muy claras, el fraude no fue simplemente una acusación y la cuestión terminó
en Tribunales, con una presentación ante la justicia. Ese fue un punto de quiebre ya que
en la Unión de Rugby de Rosario no volvieron a tirar todos del mismo carro.
Un año después, tras muchos cabildeos, reuniones, tires y aflojes, la unidad tampoco
fue posible. Y la asamblea fue un verdadero papelón, algo imposible de explicar.
Al comienzo de la misma, el ex presidente de la URR, Alejandro Posner, señaló que creía
difícil "poder explicar cuál es la razón de lo que se interpreta como la crisis más grave
que haya afectado al rugby rosarino", por lo que pensaba que era "un deber ineludible
de todos intentar superar la coyuntura de división con un acuerdo de unidad", y que para
ello lo conveniente era darse un tiempo para intentar consensuar una lista única. Para
esto, el hombre de Old Resian pidió un cuarto intermedio de siete días para que los
presidentes de los clubes se reúnan, moción apoyada por Hugo Chesta, titular
de Duendes.
Al no presentarse una moción en contra se pasó a votar, con la negativa de Jockey,
Atlético del Rosario, Gimnasia y Esgrima, Los Pingüinos, Provincial y Logaritmo y el voto
a favor de Duendes, Old Resian, Los Caranchos, Regatas y Universitario con lo que no
se dio lugar a la moción y se abortó la posibilidad de una lista unidad.
Las sospechas de siempre
Como en todo culebrón, existen amores y odios, desencuentros y traiciones. No habría
de qué extrañarse, ya que desde hace un tiempo los rencores sin retorno y los exabruptos
cotidianos son moneda corriente en la sede de la Unión de Rugby Rosario. La insistencia
de un número considerable de dirigentes de profundizar las peleas a espaldas propició
esta situación.
"Está claro que hoy se hace trampa y parece que está bien, ya que la generalidad la tolera.
Los ejemplos son claros, como falsear la cantidad de votos para que los amigos definan
la elección. El que hace trampas es tramposo, pero también están los que, sin participar,
se benefician con ellas", enfatizó con dureza Hugo Chesta, presidente de Duendes en
charla con Ovacion, en la que se trató el tema de la asamblea de diciembre y sus
consecuencias.
"Esos también son tramposos y hay que tomar distancia de ellos. Todo estaba listo para
que la lista Unidad sea un hecho, pero no fue así. Lo curioso es que hubo charlas previas
entre clubes del oficialismo y de la oposición, y se había llegado a un preacuerdo",
continuó.
—¿Por qué no se llegó a la unidad?
—Quedamos que para lograrla la oposición debía levantar la demanda judicial y apoyar
al presidente Eduardo Díaz un año más. Se trabajaría el 2009 en un proyecto a largo
plazo y todos los clubes tendrían un consejero. Pero las palabras las llevó el viento.
—Por eso pedían cuarto intermedio.
—Quedamos en eso para que todos los presidentes nos pudiéramos juntar. En esa reunión
se labrarían actas de lo conversado y se iba a confeccionar la lista única, la que ya estaba
bosquejada.
—Con ese gesto levantaban la demanda de fines de 2007.
—No se necesita ser un lego para darse cuenta de que ya no sirve. Con ella sólo se deja
sentado que hubo una actitud tramposa en los votos y que la entrega del balance se hizo
tarde, por lo que no se cumplió con los estatutos. Más allá de lo que falle el juez, si es
que lo hace, no va a cambiar nada de lo que pasó.
—Y ahora la historia se repite.
—Exacto. Este año pasó por lo mismo. El balance, por ejemplo, fue aprobado por mail y
por teléfono sin firmas. En la Memoria también hay irregularidades. La más grosera es
que a un club le dieron un voto más por un equipo promocional en Menores de 15 años
que jugó sólo una fecha de 22 que tuvo el torneo y lo dieron por bueno, en desmedro de
los que se mantuvieron todo el año. Así se privilegia la política por sobre el juego, se
ensucia la pelota y se menoscaban los torneos con un antecedente inadmisible. Encima
en la Memoria ese voto no se lo habían dado porque no correspondía y en una fe de
erratas que mandaron luego se lo otorgaron, como si alguien hubiera dado la orden. Es
un antecedente terrible y delicado.
—¿Por eso se fue de la asamblea?
—Al comprobar que era más de lo mismo del 2007, que era levantar las manos para
soslayar lo legal me retiré aclarando que no se puede participar de una Asamblea donde
se alteran tanto las osas y se vulnera el Estatuto. Y conmigo se retiraron las autoridades
de Universitario, Los Caranchos, Old Resian y Regatas de San Nicolás.
—¿Te sentiste traicionado?
—Sí, porque estoy acostumbrado a que mi palabra tenga valor y es evidente que no todos
somos iguales. Hay dirigentes en la URR que no pueden sostener la suya.
Si bien pasó un tiempo prudencial, a Hugo Chesta todavía le cuesta digerir lo que pasó
en la asamblea de la URR. Las cosas no pueden volver atrás y lo hecho, hecho está, lo
que no quita que todo este dislate invite a reflexionar. Sincero, visceral, pasional, el
presidente de Duendes dio su opinión de lo que pasó y de lo que viene.
—¿Cuál crees es el fin del oficialismo para no llegar a una lista unidad?
—Quedarse. El presidente no está cómodo con los clubes de la oposición y hacen esas cosas.
En la Asamblea del 2007 ganó votándose él mismo. Ahí también hay toda una historia.
Está la historia de los votos de un club de Rosario que juega en otro lado, y participa y
decide sobre el rugby de Rosario. Creo que no debe ser así. No se puede ser de Boca y
River, peronista y radical, entonces no puedo ser de Rosario y de Buenos Aires. Puedo
ser "o", pero "y" nunca.
—¿Cuál es su opinión del por qué se llegó a esta situación?
—Mucho individualismo y colocar la parte política antes que el juego del rugby. La parte
política puede sufrir un poco, pero el que sufre es el rugby. Así anduvo Rosario todo este
último tiempo. Por ejemplo, no nos olvidemos que zafamos del descenso en el último
minuto del partido con Salta. El rugby ha sufrido y mucho, con campeonatos mal armados,
problemas, localías mal otorgadas. Siempre lo político estuvo por encima del deporte en sí.
—¿Cuál es el diagnóstico?
— El rugby de Rosario no progresa, la competencia se perdió porque no trabajamos
mancomunadamente. Rosario está mal y no se va a arreglar si anteponemos lo político
al juego. Escuché a algunos ridículos decir que Santa Fe se favorece. No nos confundamos,
Santa Fe trabajó y mejoró. Si pensamos que la zona crezca, en hacer un gran Centro con
los equipos de Córdoba, ¿cómo puede haber gente que diga que tenemos que volver al
campeonato de Rosario? Eso sería volver dos escalones para atrás. Comulgamos con la
idea de mejorar, de juntarnos todos, de tener una Unión amalgamada. Y se hicieron un
montón de cosas sin consenso. Durante todo el 2008 estuvimos entregando notas en la
URR diciendo las cosas que nos parecían mal, como que el campeonato se decidió entre
gallos y medianoche, que no puede ser que a Universitario, campeón del Torneo del
Centro en 2007, no le hayan dado en el 2008 un partido en su cancha y jugó semifinales
y finales en Córdoba, y muchas otras cosas que cayeron en saco roto.
—Todo indica que las cosas están igual que hace un año y medio atrás.
—Habrá que esperar, tener paciencia y ver qué pasa este año. Es probable que se pierdan
muchas cosas. Yo no quiero decir que tengamos toda la verdad, pero nadie puede negar
que si en vez de cinco clubes trabajan diez, las cosas cambian y más si son representativos
del rugby de Rosario. Este tipo de divisiones siempre hacen daño, porque se toman
decisiones unilaterales en mesas chicas.
—¿Ese tipo de decisiones pueden ser por desconocimiento?
—Creo que hay gente que hoy influye mucho y que no conoce el ambiente del rugby, que
viene de otro deporte y habla del espíritu del rugby. Rosario perdió su esencia, no tenemos
una identidad de juego en toda la ciudad. Eso se notó en los seleccionados y también en el
último Litoral. No hay buenas divisiones inferiores, no salen grandes promesas. Creo que
hay que unirse, hacer un proyecto rugbístico, trabajar en las divisiones menores para que
en un par de años tengan un crecimiento importante. Hay gente que desde su lugar como
dirigentes, entrenadores o jugadores han hecho toda una historia de su club y de su ciudad,
inclusive en seleccionados argentinos, por eso creo que tiene que estar todo el rugby de la
ciudad representado y no lo está. De eso no tengo ninguna duda.
Fuente: Diario La Capital
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