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2 de Enero de 2008
"No manejé bien lo que llaman la buena vida"
El basquetbolista rosarino Ariel Bernardini superó varios traspiés y volvió a jugar a
los 39 años en Sportsmen Unidos.
Bajó 20 kilos, se entrenó y volvió. Ariel Bernardini, ex jugador de la Selección, no estará
como en sus épocas de esplendor, pero es feliz. Ahora juega para Sportmen Unidos en
la Liga Rosarina y entrena a Preinfantiles e Infantiles en Temperley, donde inició su
carrera. Con 39 años, regresó al básquet para ofrecer, antes que nada, la experiencia
de 15 años en la Liga. "Juego por una satisfacción personal, más que por lo que me
pagan, por una cuestión de amistad con Cristian (Le Bihan), el técnico. De alguna
manera es como que renací", dijo.
Hoy, Bernardini, que sostiene a su familia con lo que consigue a bordo de un taxi, está
contento por esta nueva oportunidad. Lo llevaron a Sportmen como reemplazo de un chico
que no podía jugar todos los partidos, pero se empezó a entrenar y se ganó el puesto.
"Prefería que el chico se quedara porque me están matando a mí", confesó. Más allá de
esto, después de los duros golpes que le dio la vida —se cortó el tendón de Aquiles antes
de salir campeón con Peñarol, tuvo un accidente en su auto que lo alejó del deporte por
más de un año—, disfruta de ir a entrenar con su hijo, de su casa propia y de la convocatoria
para el Juego de las Leyendas. "Es un buen momento. Tal vez sea un alivio de los momentos
malos que pasé".
— Tuviste una carrera con traspiés. Por momentos tocaste el cielo y por otros el infierno...
— Creí que todo lo bueno que me pasó en la vida siempre lo tuve que pagar muy caro.
Después de mi mejor temporada en Peñarol me corté el tendón de Aquiles y no jugué la
última parte. En esa época nació mi hijo. Cuando la vida me dio cosas extraordinarias,
también me castigó.
— Siempre te levantaste. ¿A qué te aferrabas?
— Es algo más bien genético. Mi viejo era un tipo luchador. Cristian Le Bihan me dice que la
genética que yo tengo no la tienen otros jugadores. A lo mejor por una fórmula de sangre.
— ¿Buscaste una salida por otro lado, más allá de tu fuerza interna?
— En situaciones extremas, si uno quiere y se lo propone, puede. A veces hay que pasar por
esas cosas para encontrar fuerza.
— Ya pasaste varias...
— Puede ser así. Por eso ahora no me cuesta tanto bajar 20 kilos de peso. Con todo lo que
tuve que hacer antes para volver a jugar...
— Alguna vez dijiste que las lesiones y las recuperaciones te llevaron a abandonarte y a
cometer grandes equivocaciones, ¿a qué te referías?
— A errores que uno comete en la juventud, descuidando su salud. Es un tema que yo lo dejé
aparte, de locura de joven que a veces uno no puede manejar. Un poco de dinero, una cosa te
lleva a la otra. Eso es lo que llaman la buena vida, pero en realidad no lo es. Si lo sabés
manejar, es buena vida. Si no, es complicado. Y yo no lo manejé bien y me pasaron cosas.
— A pesar de los problemas que viviste, ¿aprovechaste bien tus oportunidades?
— (Piensa) Eh... Podría haberlo hecho mejor. Es una de las cosas que cambiaría. En especial,
en épocas de Selección. No estaba del todo bien organizado, ni siquiera el equipo. Yo no lo
tomé en serio. Pensamos que eran unas vacaciones cuando fuimos a Venezuela y a Cuba sin
entrenar lo suficiente. Eso es culpa mía.
— Si pudieras volver el tiempo atrás, ¿harías el mismo camino?
— Haría lo mismo pero cometiendo menos errores. Estaría bueno.
Fuente: Diario Deportivo Olé
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