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7 de Diciembre de 2007
Diez consejos básicos para prevenir las
lesiones deportivas más frecuentes.
Normalmente son provocadas por accidentes o sobrecarga.
Aproximadamente dos tercios de todas las lesiones pueden evitarse.
Para ello hay que tener en cuenta una serie de factores ¿cuáles son?.
AEl primer gran "consejo" para prevenir lesiones deportivas es una regla básica, dotada
totalmente de sentido común: respetar los propios tiempos y señales . Cuando se
practica fútbol, tenis, hockey, natación o cualquier otra actividad deportiva; cada uno
debe conocer sus limitaciones, no exigirse de más y estar atento cuando el cuerpo
empieza a decir basta. Si hay algún dolor muscular o articular, la persona está al borde
de una sobrecarga, de una falta de respeto a sí misma y de una agresión, a partir de un
movimiento hecho en exceso. Las alarmas son las de cualquier persona: las
incomodidades, el disconfort, la sensación de falta de descanso, los dolores. El
organismo avisa con sus alarmas, nos hace conscientes de un cuerpo del que
normalmente somos inconscientes.
Aproximadamente dos tercios de todas las lesiones deportivas pueden evitarse, ya
que la mayoría no se debe a accidentes como caídas o choques entre participantes,
sino simplemente a una distensión, explica el doctor Peter Kryger, especialista en
reumatología del Hvidovre Hospital, Dinamarca. En medicina del deporte se distinguen
distintos tipos de lesiones como consecuencia de la práctica deportiva: las agudas
y las crónicas. Las agudas tienen su causa en un hecho traumático, donde el cuerpo
del atleta impacta con otro deportista, el terreno u otro objeto, y la colisión o el
choque vence la resistencia de los tejidos. Este tipo de lesión es más frecuente en
los deportes donde los jugadores se exponen a un alto grado de contacto (fútbol,
básquet, rugby, etc.), pero no son exclusivos de estas disciplinas. Por ejemplo, un
tenista, jugando sólo en su porción de la cancha, puede sufrir una lesión aguda al torcer
su tobillo en un giro demasiado exigido.
Las lesiones crónicas se definen como aquellas caracterizadas por un inicio lento e
insidioso, que implica un aumento gradual del daño estructural. Estas, en contraste con
las de carácter agudo, no dependen de un único episodio traumático, sino que se
desarrollan progresivamente . En muchos casos, son propias de deportistas que
practican actividades que requieren movimientos repetidos y continuos, como correr.
También se denomina a este tipo de alteraciones lesión por sobrecarga, ya que el
esfuerzo físico resulta a la larga mayor del que es capaz de soportar un tejido
determinado. Los tejidos candidatos a este tipo de lesión son los que componen el
aparato locomotor huesos, cartílagos, tendones, ligamentos y músculos. Eso sí, no
son ni más ni menos importantes que una lesión aguda: desde el punto de vista de la
práctica, ambas son capaces de poner al deportista fuera del campo de juego.
¿Cómo prevenirlas? Primero y antes que nada, chequeo médico , de aptitud física y el
entrenamiento físico general: el proceso que practicado en forma regular y progresiva
busca alcanzar adaptaciones biológicas a fin de lograr el máximo grado de rendimiento.
A lo que hay que sumarle el entrenamiento específico y la técnica, que busca
perfeccionar la ejecución de los movimientos y los gestos deportivos. Y siempre que se
inicie una actividad, es necesario acondicionar el cuerpo, para que la transición del reposo
al movimiento sea lo menos violenta posible.
Para que esto suceda, hay que precalentar y elongar. A l calentar con movimientos
suaves se estimula al cuerpo a movilizar la sangre por los músculos preparándolos para
la actividad física. La elongación , por su parte, e s estirar el o los músculos en forma
activa (uno mismo) y/o en forma pasiva (con ayuda de otra persona o elemento). Se
puede practicar antes de comenzar cualquier entrenamiento, pero también después o
como ejercicio principal. Aporta una reducción en el índice de traumatismos, una mayor
amplitud de movimiento y una mejor recuperación en la fase de relajación.
Otro punto a tener en cuenta, según los especialistas, es tanto la nutrición como la
hidratación. Una alimentación equilibrada contribuye a una mejor asimilación del
entrenamiento y un alto nivel de rendimiento y debe realizarse teniendo en cuenta
3 criterios: la cantidad de calorías, la proporción de nutrientes a consumir y la
distribución horaria en relación al entrenamiento, competición y descanso. Los
nutricionistas son la voz calificada para elaborar estos planes alimentarios según el
deportista y su actividad. En cuanto a la Hidratación , t ratándose de deportistas, las
pérdidas hídricas están muy aumentadas, por lo que se incrementan notablemente los
requerimientos de agua. En condiciones extremas, las necesidades hídricas pueden
aumentar 5 o 6 veces por encima de lo normal; de ahí la importancia de prestarle mucha
más atención, a la hidratación antes, durante y después de la actividad deportiva .
Otros aspectos importantes para evitar lesiones son los vinculados al equipo deportivo
( calzado , ropa, protectores), los vendajes y refuerzos funcionales -que es una técnica
mediante la cual se impide la realización de un determinado movimiento articular, que
generalmente ocasiona dolor, manteniendo la funcionalidad de la articulación-, las
instalaciones (terreno deportivo, superficie o pista) que debe ser adecuada a la exigencia
del deporte y, por último, seguir las reglas del deporte. Según la Asociación Argentina
de Traumatología del Deporte , entre las lesiones más frecuentes del deporte figuran
contusiones, esguinces, desgarros, luxaciones, fracturas y rupturas de menisco,
tendinosas y ligamentosas. A su vez, hay lesiones características de cada deporte ( ver lista ).
Los profesionales que se dedican a la medicina del deporte son conocidos como
deportólogos, y provienen en general de otras especialidades como la traumatología, la
cardiología, etc. ¿Cuál es su diferencia específica con otros profesionales? Estudian al
ser humano en su capacidad de realizar actividades físicas, de alta competencia o no,
sus especiales necesidades de alimentación y descanso, y los límites y precauciones con
las que deben realizar su actividad. Estos especialistas trabajan codo a codo junto a los
entrenadores para guiar al deportista durante su entrenamiento además de ayudarlo en
la recuperación si por un accidente o mal desempeño sufrió lesiones.
Mariana Nisebe. De la Redacción de Clarín.com
Fuente: Diario Clarín
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