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22 de Febrero de 2008
¿HABRÁ MUERTO EL CONTRATO?
El caso del jugador escocés Andrew Webster, podría crear jurisprudencia en el
mundo del fútbol, ya que se trata de un jugador que decidió romper su contrato
de forma unilateral con el club en el que estaba, y tuvo que pagar solamente una
indemnización igual o similar al resto del salario estipulado en su contrato.
Contra todo lo que podía suponerse, por el grado polémico de la decisión, la sentencia que
tomó el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) el 31 de enero, todavía no explotó como debería
en el mundo del fútbol, sin embargo todo está dado para que así suceda, puesto que
es una decisión sin precedentes.
La “Sentencia Webster” (así la llaman) tiene como principal consecuencia que cuando un
jugador decida romper su contrato de forma unilateral con un club (siempre respetando los
períodos de protección establecidos por la legislación FIFA), tendrá que pagar
una indemnización similar al resto del salario estipulado en su contrato. Apenas eso.
Para el cálculo de esa cifra no se tuvieron en cuenta ni la cantidad pendiente de pago por
el traspaso del jugador, ni su valor en el mercado, ni los daños y perjuicios que podría
sufrir el club damnificado. Es decir, que los contratos firmados entre un club
y un jugador no tendrán prácticamente ninguna validez, serán sólo un
trámite ceremonial, ya que con el simple pago de una “multa”, el futbolista podrá
rescindirlo cuando lo desee.
Andrew Webster era jugador del Hearts de Escocia cuando recibió una
oferta del equipo inglés Wigan. Ahí decidió rescindir su convenio antes del plazo. El
contrato contemplaba una cláusula de rescisión e indemnización por cuyo motivo la FIFA
condenó al jugador a reparar los daños al club con el pago de 870.000 euros. Sin
embargo, ante la apelación del jugador, la T.A.S anuló el veredicto de FIFA y redujo
la multa a 200.00 euros, exactamente el valor de sus haberes por lo que le
restaba de contrato.
El caso Webster no tuvo mucha notoriedad porque el jugador no es ni remotamente
una estrella del fútbol mundial (hoy el Wigan lo cedió al Glasgow Rangers), pero habrá que
esperar a ver qué sucede cuando jugadores como Cristiano Ronaldo, Lionel Messi o Kaká,
reciban ofertas que los hagan pensar en marcharse.
En sus respectivas decisiones podría primar el amor por la camiseta, pero también el
amor por el dinero. En nuestro país, una de las novelas del verano la protagonizó
Diego Simeone, que pese a tener contrato con Estudiantes, decidió rescindir
unilateralmente su vínculo, sin motivos aparentes, para arreglar poco después
con River Plate. Esto no solo le costó al Cholo el rencor de los hinchas del pincha, sino
también una indemnización que le hizo pagar la dirigencia de La Plata.
¿Será que una nueva revolución está por dar comienzo en el fútbol?
Fuente: www.minutouno.com
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