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26 de Agosto de 2009
Pablo Crer y Seba Solé compartieron el
tercer puesto en el Mundial Juvenil
Pablo Crer y Sebastián Solé son inseparables. La vida los hermanó.
Viven a una cuadra de distancia, juegan al vóley en el mismo puesto
de central y comparten el mismo conjunto, Rosario Sonder. No es
todo. Acaban de lograr un histórico tercer puesto con el seleccionado
argentino juvenil en el Mundial de Pune (India).
"Con Sebastián tenemos una relación especial. Nos llevamos muy bien. Cómo
será que hasta elegimos la misma pieza durante el Mundial. Compartimos un
montón de cosas y después de cada partido siempre hablamos de cómo se
jugó", comenta Crer, cuarto mejor bloqueador del Mundial.
"Ganar la medalla de bronce, y más junto a Pablo, fue sensacional. Pero no fue
casualidad. Tanto él como yo y el resto del grupo veníamos entrenando a full
desde hace cuatro años", manifiesta Solé.
Las coincidencias de ambos en el seleccionado argentino vienen desde el Mundial
de México 2007 cuando integraron el plantel que terminó en el cuarto lugar. El
sabor amargo de no subir al podio tuvo ahora desquite. "Lo tomamos como una
revancha. Al principio nos propusimos quedar entre los ocho mejores y a medida
que avanzamos en el campeonato, queríamos llegar a la final. Pero la derrota
con Cuba obligó a jugar por el tercer puesto", dice Solé.
"Fue difícil asimilar esa derrota, pero apenas terminamos de comer nos juntamos
y se dijo que había que olvidar ese partido y pensar en el bronce, sabiendo que
encima íbamos a enfrentar al local con todo el público en contra. Era el final de
un proceso y tenía que ser de la mejor manera. Y lo hicimos", manifiesta Crer.
Solé (18 años) era el más joven del plantel y dudaba de si le tocaría ser titular,
pero lo hizo desde el primer partido. Crer (20) tenía adelante a Rodrigo
Aschemacher, un jugador con pasado en la selección mayor, pero a medida que
pasaron los partidos, se ganó un lugar sexteto inicial, a tal punto que terminó
como el cuarto mejor bloqueador del Mundial. Como en tantas ocasiones, los
rosarinos coincidieron en la cancha.
Apenas se consumó la conquisa de la medalla de bronce al vencer a India por 3 a 0,
corrieron eufóricos para abrazarse con sus compañeros. Unidos, como lo hicieron
durante toda la vida.
Por Rodolfo Parody (rparody@lacapital.com.ar)
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