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25 de Marzo de 2009
Curuchet: "Me retiro estando en lo más alto"
El marplatense, de 44 años, que hace apenas siete meses se consagró
campeón olímpico, dejará hoy la competencia oficial; cierra con gloria
una carrera de 28 años, en la que también se consagró en el Mundial de
Australia, en 2004; una historia de dedicación y esfuerzo.

No hay súplica que valga. Desde anteayer se lo dicen en broma, a veces un poco
más serios. "Dale, es una semanita más y estás para ganar", lo tentó más de
una vez un profesional de la delegación argentina. Sólo le pedía un último
esfuerzo para estar desde el miércoles en Polonia y correr en el Mundial de Ruta,
la prueba cronometrada que ganó aquí para sumar otro título de campeón
argentino. No hay caso. Acostumbrado a planificar cada recta, cada curva y cada
embalaje, la meta final de Juan Curuchet tiene fecha y hora: esta tarde, en
Bahía Varese, con la prueba de pelotón y frente a su público les dirá adiós a la
bicicleta y a las competencias oficiales.
"Lo importante es que yo dejo al ciclismo y no que el ciclismo me deja a mí", dice
con orgullo este marplatense, de 44 años, que hace apenas siete meses se
coronó campeón olímpico y hace menos de 48 horas, cuando muchos lo esperaban
lagrimeando y conmovido por esta despedida, con una participación casi protocolar
en la prueba, apretó los dientes como en cada día de sus 28 años en este deporte
y cosechó más gloria. "Me retiro estando en lo más alto, siendo campeón. Es el
mejor regalo que podía darle a mi gente", dijo a LA NACION, apenas completó
ayer una bicicleteada por la costa que compartió con cientos de lugareños como
parte de su fiesta de despedida.

Una celebración que vive acompañado de familiares y amigos. Y con un
rendimiento de nivel internacional que hasta a él mismo le sigue llamando la
atención. "Mi cuerpo me ha sorprendido. Tengo un cuerpo privilegiado al que
Dios lo tocó con una varita, pero yo le he puesto todo el profesionalismo. Porque
he visto cuerpos privilegiados a montones, con corredores que sin entrenarse iban,
competían y andaban como una moto, pero luego se caían".
-¿Hubo un modelo para copiar?
-Ni más ni menos que mi familia, en la que se respiró ciclismo siempre. Yo siempre
he salido a pedalear alegre, contento. Salir a pedalear para mí nunca fue un stress,
sino una alegría. Tuve cuidado, dedicación, amor, pasión, ganas de representar al
país, sueños?
-¿Cuál fue tu mayor virtud?
-Siempre busqué ser mejor profesional. Cada dieta, cada plan de entrenamiento
que aparecía, yo lo buscaba y lo aplicaba. Cada viaje, cada competencia en el
exterior tenía que ser un aprendizaje. Hay que pensar en superarse. Los más jóvenes
tienen que entenderlo.
-Ahora tenés la chance de tu última carrera y, tal vez, un título más.
¿Cómo imaginás el día después?
-El lunes quiero despertarme a cualquier hora. Después voy a hacer todo lo que no
podía antes. Jugar al fútbol, ir al gimnasio? avanzar con los proyectos. Por ejemplo,
la Fundación Juan Curuchet Deporte por el Deporte. Planteamos etapas para apoyar
primero a los ciclistas de élite, luego a los que están avanzados y el tercer paso es
incluir a otros chicos con un proyecto de deporte social.
-Planteaste un objetivo personal de trabajar con los más jóvenes.
¿Hay futuro después de Curuchet?
-La medalla olímpica que conseguimos con Walter Pérez tuvo un efecto contagio.
En la categoría junior, que es hasta 18 años, es donde se ve el fenómeno que
coincide con la medalla que logré en Pekín. En el último campeonato argentino
que se corrió en Paraná largaron 130 chicos cuando antes teníamos 70 u 80.
-¿Encontrás ciclistas de categoría?
-Tenemos un potencial deportivo muy bueno. Lo vi en las últimas carreras que hice
acá en los últimos meses. El nivel nacional es muy bueno.
-¿Ves entre ellos a tu heredero?
-Es difícil. Creo que debe estar en la categoría junior. Para los próximos Juegos
Olímpicos no lo vamos a ver. Pero para 2016 es probable que tengamos figuras
muy fuertes. Hay que llegar a los próximos Juegos Olímpicos sin pensar en más
medallas, sino en más diplomas. Si damos ese paso, habremos crecido.
-¿Tenías el as en la manga para este Campeonato Argentino?
-Me fui sintiendo mejor con el paso de las últimas carreras y le dije a mi hermano,
Gabriel, que quería ganar esta prueba cronometrada. Lo tenía enfrente a Médici y
es un honor haberle ganado. Es campeón sudamericano, argentino, panamericano?
Ganar, y en mi ciudad, fue bárbaro. El orgullo sigue firme. Y con la gente mía cerca,
que me empujaba con el aliento, salía como un torpedo. Estoy viviendo una
despedida soñada. Soy campeón olímpico. Me voy rodeado de mi gente y mi familia.
No puedo pedir nada más. Sólo decir gracias.
Fuente: Diario La Nación
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