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5 de Agosto de 2008
Dasque está armado hasta los dientes
El único tirador nacional en los Juegos es odontólogo en Buenos Aires.

La pregunta a Juan Carlos Dasque sale sola.
-¿Qué es más difícil: hacer un tratamiento de conducto o bajar 24 de 25
platillos en una vuelta final del Panamericano para la medalla de oro?
--Ja, ja, ja... Es más difícil la final.
-¿Tenés menos tiempo?
-No sólo menos tiempo. Cuando hago un tratamiento de conducto estoy tranquilo;
hice miles. Pero 24 platillos en las finales no hice muchos. Algunas veces 23, que es
una muy buena tirada.
Sin torno en mano, Juan da vueltas por la villa olímpica en silencio, con su voz baja
pero audible y conceptual. Cuatro veces por semana atiende su consultorio en Buenos
Aires ("voy a tener turnos atrasados, ja"). Todos los días, se entrena: nada, corre y
va al Tiro Federal, su segunda casa, donde empezó a los nueve años. Hoy tiene 56
y es el atleta más veterano. "El mío es un deporte distinto. Debés tener concentración
y reflejos. La parte neurofisiológica debe estar impecable. Nunca me puse edad para
ir a un Juego", reflexiona a menos de una semana de su primera participación en
Juego Olímpico. Sí, JC está armado hasta los dientes.
Las emociones, controladas por su experiencia de vida, surgen solas. "Vos me
preguntás qué es ser un tirador en la Argentina y está bien. El tiro es la disciplina
deportiva que más medallas le dio a la nuestro país internacionalmente, pero no es
masivo por los costos. Igual, lucho para que se masifique porque es un deporte
precioso, que te cambia mucho el temple. Hay que ser perserverante, tener tesón y
hacer deportes paralelos. El tiro es sólo la parte técnica: yo troto hace más de veinte
años dos veces por semana, nado otro día, estoy con mi hijo de seis años...". Hace una
pausa y piensa en el pequeño, que cuando regresó con el oro de la prueba de trap de
los Panamericanos de Río, tras dar la sorpresa y derrotar al estadounidense Bret
Erickson, fue a Ezeiza a recibirlo con un cartel que decía: 'Papá campeón'".
Para estos Juegos no se mete presiones, pero labura. Anteayer fue al acto de
izamiento de la bandera pero no a la recepción posterior: fue a entrenarse. "El mío
es un deporte de mucha adrenalina porque no tenés descarga, la única es cuando
apretás el gatillo y ahí gastás muy poco. Por eso, a moverse". En China va de acá
para allá con Julio Escalante, su jefe de equipo, y a la distancia se comunica con su
entrenador, el maestro italiano Carlos Danna. "Nunca lo llamé un desafío. A los
desafíos trato de hacerlos en períodos más cercanos. Si uno trabaja mucho, las cosas
llegan. Como dijo Fangio: 'Hay que ser el mejor pero no creérselo'. No me comparo con
un monstruo así, pero esa frase es muy inteligente y humilde".
-¿Prometiste algo?
-No; si prometo, cumplo. Ese es mi lema de vida. No prometo porque depende todo
de mí. Si fuera un equipo sería distinto: hacemos fuerzas entre todos, pero acá el único
que me doy fuerzas soy yo. "Dale para adelante, Juancito". Ahí me concentro y no
escucho nada. Acordate que soy odontólogo y tengo una turbina todo el día.
¡Qué caro todo!
La escopeta con la que Dasque tirará en los Juegos cuesta una pequeña
fortuna: casi 20.000 euros.
Juan Carlos Dasque asegura que el tiro es un deporte costoso, lo que impide su
masificación. Ahora bien, ¿es para tanto? Pasen y lean lo que dice el propio Dasque.
"Si hablamos de competencias internacionales, una buena caja de cartuchos (vienen 25)
cuesta entre siete y ocho euros. Y pensá que tirás cinco de esas en un torneo y la
misma cantidad en un entrenamiento. Escopetas hay de muchos precios, como todo.
Pegasi, como sponsor, me mandó una de regalo por el oro en Brasil, que sale entre
17 y 20 mil euros. La que tenía anteriormente, con la que tiré durante 12 años, unos
siete mil. Es muy caro todo".
No fue antojadizo que Dasque nombrara a su anterior escopeta. "Por contrato, tengo
que usar la nueva, pero es un dilema, ja ja. Esta la puse casi igual, pero no es lo mismo.
Pesan el tacto, el cuerpo, el peso, un montón de detalles", explicó el porteño.
Dos días para buscar el podio
La competencia de trap se realiza entre el sábado y el domingo.
Los seis mejores definen. El viernes, 11 horas antes de la ceremonia inaugural,
Dasque estará en el Polígono en un entrenamiento oficial controlado. Es como si fuera
una competencia, pero no computada. Al día siguiente, todos los tiradores de escopeta
en fosa olímpica dispararán 75 platillos y el domingo, 50, para sumar 125.
Entonces, los seis primeros van a la vuelta final con un solo disparo por platillo (en
las rondas anteriores son dos). "Ahí se hace mucho más difícil. El platillo es igual,
con la diferencia de que tiene un polvo naranja. Cuando se rompe, sale todo el humo
y es muy vistoso. Eso se empezó a hacer en Seúl para la televisión".
¿Qué tamaño tiene el platillo tan mentado? "El de una taza de café", responde Dasque.
Fuente: Diario Deportivo Ole
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