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28 de Diciembre de 2008
Epidemia de lepra
La interna en la barra de Newell's está al dente. Pimpi ordenó vengar el
ataque a su hermano y tiene en la mira al Loco Demente, el ex jefe que
pretende volver.

En Rosario, las paredes hablan. Y lo que prometen en letra rojinegra no son vueltas
olímpicas si no violencia y más violencia. La interna en la barra brava leprosa ya se
desató y todos temen lo que pueda pasar en estos días y fundamentalmente en el
primer partido en el Coloso, que será en la primera fecha del Clausura frente a
Gimnasia y Esgrima de La Plata. Atento a esta situación, la nueva dirigencia
encabezada por Guillermo Lorente tomó el toro por las astas y solicitó ayuda al
Estado: el presidente le confirmó a Olé que, por primera vez en 15 años, el club
ejercerá el derecho de admisión para quienes tengan causas vinculadas al fútbol.
Y eso incluye al actual jefe, Pimpi Caminos y su séquito integrado por su hermano
Tato, el Cabezón Cáceres, Lalo Latorre y hasta el Loco Cohen, quien se abrió de la
barra hace unos meses. Como medida preventiva, la acción podría incluir también
al Loco Demente, el ex jefe de la barra que fue desbancado por Pimpi y que, tras
la derrota de Eduardo López, quiere volver. A tal punto que se presentó el mismo
día de la elección en el Parque Independencia.
"Tenemos el apoyo del Estado (ver Santa Fe...) y de la gente. Sé que hay
preocupación por lo que puede pasar cuando vuelva el fútbol, pero le digo al hincha
que así como 1.300 personas fueron a avalar nuestra candidatura, como 4.000
vinieron a votar, así los vamos a sacar a los violentos. Comprometiéndonos. El socio
debe venir a ponernos el hombro porque este es el nuevo Newell's que pedían,
pero ahora hay que agrandarlo y llevarlo donde nunca debió dejar de estar. Para
eso se necesita la cancha llena, las banderas, pero sin violencia", puntualizó
Lorente en declaraciones radiales y a Olé.
La acción de la dirigencia tiene su por qué: la interna de la barra arde y nadie sabe
cómo terminará. Es que, quienes habían quedado fuera tras el matrimonio entre
Pimpi y López, ahora que éste cayó en desgracia, quieren tomarse desquite y
recuperar el mando de la mano del ex jefe, el Loco Demente quien, ironías del
destino, fue el que metió a Pimpi en la barra en 1998 y dos años más tarde
terminó expulsado por su protegido.
La guerra ya tuvo su primer capítulo el viernes 19, tras la presentación de Jorge
Griffa como nuevo Coordinador de las Divisiones Inferiores. Ese día, la gente de
Caminos se hizo presente y apretó a la dirigencia. Dentro del club estaba el Loco
Demente con su grupo que, al enterarse de lo ocurrido, salió a jugar sus cartas.
Se enteró que Tato estaba sólo en el Parque, fueron y lo molieron a palos. Algunos
dicen que el principal agresor fue el propio Demente. Tras esto, las paredes de los
barrios leprosos aparecieron con pintadas amenazantes y en el Sur de la ciudad ya
se produjeron varios combates que, según se comenta, favorecieron a la gente de
Pimpi. Pero claro, éstas son sólo las primeras batallas de una guerra que si el
Estado no se mete y la para, amenaza con poner en serio riesgo la seguridad en
el Coloso. Por eso, la CD pidió el derecho de admisión. Ahora el gobierno debe
aportar para que los violentos terminen en la cárcel y así haya paz en la tribuna.
Fuente: Diario Deportivo Ole
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