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3 de Enero de 2008
La Equidad, más que un club de fútbol.
Se fundó en 1990, funciona como cooperativa y se coronó subcampeón de Colombia.
La historia del club deportivo La Equidad es singular. Inmerso en Bogotá, capital de Colombia
y aposento de instituciones históricas como Independiente Santa Fe y Millonarios, La Equidad
fue reconocido como club en 1990, y recién adquirió la categoría de equipo profesional en
2003, cuando tenía 7.000 socios y comenzó a participar en la Liga B del país cafetero.
Lejos de ser sólo un conjunto de fútbol, forma parte de la gestión social que desarrolla La
Equidad Seguros, una cooperativa aseguradora que brinda servicios a organismos sin fines
de lucro, fondos de empleados y fundaciones.
Su año bisagra fue 1993, cuando se afilió a la Liga de Bogotá, creó sus divisiones inferiores y
erigió una escuela de formación futbolística que reunió a jóvenes de familias vinculadas a las
entidades cooperativas asociadas a La Equidad Seguros.
En 2006, con tres temporadas profesionales en su haber, La Equidad concretó lo que había
insinuado en 2003, cuando perdió en semifinales: ascendió a la máxima categoría del fútbol
colombiano bajo la dirección técnica de Alexis García, aquel jugador que conquistó, con Atlético
Nacional, la Libertadores 1989.
Con diez meses en Primera, La Equidad estuvo a un paso de lo que años atrás se hubiese
pensado como una utopía: ganar el Torneo de Primera. El 19 de diciembre pasado perdió la
final ante el poderoso Atlético Nacional de Medellín.
La historia de este club-cooperativa intenta ser una guía para un país marcado por la violencia,
la desigualdad social y las ambiciones políticas. Para combatir esa realidad, La Equidad
pregona oficialmente valores tan simples como esenciales: responsabilidad, honestidad,
disciplina, compromiso, constancia, equidad, respeto y legalidad.
Su misión es formar futbolistas íntegros que ayuden a afianzar la marca institucional mediante
principios cooperativos y la dignificación del talento humano. Una enseñanza que dio sus frutos
dentro de la cancha.
Fuente: Diario Clarín
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