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26 de Marzo de 2008

Escandalo en la Liga

 

El descendido Belgrano, de San Nicolás, se propone suspender el torneo nacional de
básquetbol mediante la presentación de un recurso de amparo si no son sancionados
Independiente (N) y Estudiantes (BB).




Eduardo Bazzi, titular de la Asociación de Clubes (AdC), entidad organizadora de la Liga
Nacional Movistar, dijo anoche: "Hay instituciones que no están a la altura de la
competencia, en lo económico y en lo ético también. Independiente, de Neuquén, es
uno de ellos".

Desde San Nicolás, el representante de Belgrano ante la AdC, Germán Asenía, dejaba
sentada la posición de su club: "Vamos a pedir que el caso lo trate el tribunal de ética de
la Liga, un organismo que nunca actuó, pero que será clave ahora. Mientras tanto, ya nos
comunicamos con los abogados de Futbolistas Agremiados [Juan Carlos Suñé y Juan Angel
Confalonieri] para que vayan pidiendo un recurso de amparo para parar el torneo".

Habrá que explicar qué sucedió para que se armara semejante escándalo en el torneo.
Todo comenzó anteanoche con la disputa de la última fecha de la etapa regular que,
además de definir las posiciones para los playoffs, determinaría los dos descensos al TNA.
Los involucrados eran Belgrano, Central Entrerriano (jugaban entre sí), Independiente y
Estudiantes, de Bahía Blanca (también frente a frente).

El conjunto bahiense se salvaba con un triunfo, pero, si perdía, también mantenía la
categoría si Ben Hur vencía en Rafaela a Libertad, de Sunchales. Independiente necesitaba
ganar sí o sí para seguir en la A. En tanto que Belgrano tenía que ganar y esperar que
cayera Independiente.

Todos los partidos habían comenzado a las 21, según lo estipula el reglamento, para no
otorgar ventaja deportiva.

Estudiantes ganaba en Neuquén 60 a 42, a 13 minutos del final. Incluso a 4.27m se imponía
73 a 61 cuando, de repente, bajó la tensión de las luces del estadio y el partido debió
suspenderse durante 10 minutos. Cuando se reanudó y quedaban 3.42m (76-63 en el
tanteador), Marcelo Richotti, técnico de Estudiantes, recibió la información del triunfo de Ben
Hur. Inmediatamente festejó la continuidad en la categoría y mandó a la cancha a todos
los suplentes: Paletta, Cecchi, Scheines, Torres y Barrera. Insólitamente, el local anotó 28
puntos en menos de 4m y forzó un suplementario tras igualar en 91.

En el tiempo extra, Independiente, conocedor de la situación, regresó con otro ánimo y
aprovechó las imprecisiones del rival para ganar 101 a 99. El festejo de bahienses y neuquinos
contrastó con la tristeza y bronca que se vivió en San Nicolás, donde hacía rato que había
concluido el partido y jugadores, hinchas y dirigentes estaban atentos a lo que ocurría en la
Patagonia.

"Me parece que Richotti no le acaba dar una mano a la Liga y que Estudiantes, fundador de
la competencia, rifó 25 años de prestigio en 5 minutos con esa actitud... Como en toda
actividad, acá también hay códigos que esta vez nadie respetó. No sólo hay que ser honesto;
también hay que parecerlo", puntualizó Bazzi.

Está claro: el escándalo acaba de comenzar.

Los apagones de luz tienen su castigo

El reglamento de la AdC fija una multa de $ 5000 para el club local responsable de un corte de
energía en su estadio que obligue a la suspensión del partido y la clausura de la cancha si es
reincidente. Igual, todavía no llegaron los informes del hecho a la entidad.

Por Miguel Romano
De la Redacción de LA NACION

De falta de ética, engaños, deslealtades y otras suciedades

Miguel Romano
De la Redacción de LA NACION

Está muy claro que Marcelo Richotti, técnico de Estudiantes, de Bahía Blanca, se equivocó al
incluir en los últimos minutos del partido con Independiente, de Neuquén, a cinco de sus
jugadores suplentes.

Nadie otorga descanso a todos los titulares antes de asegurarse un resultado favorable y mucho
menos si no tiene un compromiso importante dos o tres días después que obligue a reservar
energías. Cuando Richotti se enteró de que había mantenido la categoría con la victoria de Ben
Hur sobre Libertad, también supo que había concluido la temporada para Estudiantes y que
probablemente algunos de esos suplentes ni siquiera continúen en la institución en la próxima
campaña.

Es evidente que Richotti no reparó, o no quiso hacerlo, o si lo hizo no le importó su conclusión,
en que con los suplentes en la cancha podía perder y perjudicar de esa forma a otro equipo
involucrado en la lucha por evitar el descenso. Esto podría denominarse descuido o falta de ética
deportiva. También, desinformación o ausencia de códigos.

Richotti, ex jugador de Independiente, de Neuquén, en 1990 y 1991, dijo ayer: "Tengo la
conciencia bien tranquila; acá no se arregló nada. El que quiera pensar mal que lo piense.
Nosotros jugamos a ganar".

No hay que poner en duda su afirmación, aunque sí acusarlo de no haber preparado
correctamente a su equipo para llevarse la victoria en un partido que ganaba fácilmente.
Estudiantes recibió 86,3 puntos en contra de promedio por partido. Anoche permitió 40 en un
solo cuarto, casualmente el último. Lo peor es que Independiente tiene una de las peores
ofensivas del torneo, con 80,2 tantos por juego.

Y qué decir de Independiente, que parece haber recurrido a la vieja y conocida deslealtad
deportiva de provocar un apagón para cambiar el curso de los hechos y, en este caso, hacer
tiempo para conocer resultados de otros cotejos. En su estadio se registró el único bajón de
energía que tuvo toda la ciudad anteanoche. ¡Vaya casualidad! Una avivada detestable que
se suponía desterrada del básquetbol profesional.

Y qué decir de la AdC, que les permitió a los neuquinos jugar en un estadio (La Caldera) que
no cumple con las condiciones reglamentarias, otra arraigada costumbre reprochable que habla
de la falta de rigidez y mano fuerte de los dirigentes que conducen la Liga. Una mano dura
que no pueden imponer porque correrían el riesgo de quedarse sin equipos que cumplieran
con todos los requerimientos.

Mientras tanto, Belgrano, en su papel de único perjudicado, prepara una solicitada para publicar
en un diario nacional, en la que dirá que en la Liga de los campeones olímpicos falta ética y
sobra injusticia.

Ni Richotti ni Independiente ni la AdC ni Belgrano parecen pensar en el bien general, en el
torneo como una globalidad que los involucra y cuyo crecimiento los favorecerá tarde o
temprano. Cada cual hace la suya, sin tomar el certamen con sentido empresarial. Nada
cuesta engañar, faltar a la ética, desprestigiar o ensuciar la Liga con tal de obtener un
provecho particular. Siempre fue así.

Fuente: Diario La Nación

 

       

 

 

 
 
 

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