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27 de Septiembre de 2007
Fallo en favor de Central.
La Justicia denegó el pedido de patria potestad de un juvenil.
Un chico de 14 años cuyo pase que pertenece a Rosario Central seguirá jugando
en las divisiones inferiores del club pese a que sus padres intentaron conseguir
su libertad de acción, presuntamente para buscarle por su cuenta un destino en
el fútbol de Europa. Para conseguir su objetivo habían presentado un recurso de
amparo en el que invocaron su derecho a ejercer la patria potestad, cosa que
un juez de primera instancia rechazó.
El magistrado entiende que el club sólo hizo valer los derechos de formación. En
Rosario ya había antecedentes de otros padres que exigieron la libertad de acción
de sus hijos, y lo lograron. En el país hay dos o tres antecedentes más, pero esta
vez el juez rosarino Carlos Cadierno falló en sentido contrario. En la Asociación
Rosarina, que avalaba la posición de Central, creen que esta decisión puede
sentar jurisprudencia para casos futuros.
Pablo Ignacio Becker es de Los Quirquinchos y jugaba en un club de su pueblo
cuando se sumó a las inferiores de Central con el consentimiento de sus padres.
Fue en 2005. Ese mismo año el club lo inscribió en la Rosarina y la AFA y Becker
pasó a ser jugador canalla. Es delantero y dicen que tiene condiciones de gran
goleador.
Sin embargo, luego de dos años sus padres se presentaron ante las autoridades
canallas y pidieron que le otorgaran el pase libre. Como el club se negó porque
pretendía retenerlo, fueron a la Justicia con un recurso de amparo.
Los Becker argumentaron que querían que el chico volviera a Los Quirquinchos y
esgrimieron su deseo de inscribirlo en otro club. Incluso dijeron que jugaría la
Liga Provincial para el Club Atlético Federación de su pueblo.
Cadierno no aceptó este planteo y en cambio sostuvo que el contrato firmado por
los propios Becker con Central, más el reglamento de Transferencias Interligas,
el reglamento de la AFA y hasta el de la FIFA le dan la razón al club cuando invoca
que posee a su favor los derechos de formación del jugador y pretende retenerlo.
Uno de los argumentos de Central para no acceder al pedido fue que el chico
había salido del país varias veces y con distintos destinos internacionales,
acompañados por otras personas y no por sus padres. Esta evidencia permite
suponer que el objetivo no era hacerlo regresar a Los Quirquinchos sino conseguirle
un club en Europa, probablemente a instancias de algún intermediario. De hecho,
los destinos de esos viajes fueron España, Francia e Italia. Para el juez eso constituye
una prueba sobre la presunción de que querían conseguirle club en alguno de esos
países y no que volviera a su hogar, como sostuvieron los padres en el amparo.
Cadierno dijo en su fallo que el diferendo entre las partes por el transfer debió
resolverse en el Consejo Federal de la AFA. Se trata del organismo que según los
reglamentos de la AFA debe resolver los conflictos relativos a los pases y pertenencia
de un jugador.
"No corresponde a los jueces, que cotidianamente manifestamos a la sociedad estar
atiborrados de causas sin pronta solución, sustituir a los órganos naturales en la
resolución de conflictos", sostuvo el magistrado, argumento que cayó muy bien en la
Rosarina.
Fuente: Diario La Capital
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