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5 de Octubre de 2011

El club que emocionó a Darín y a Campanella
con su historia


Como en el film "Luna de Avellaneda", el Pedro Molina fue salvado por
socios y vecinos que evitaron que sea rematado y demolido. El director
y el actor ganadores del Oscar reconocieron la labor de los héroes.

El Club Social y Deportivo Pedro Molina, ubicado en la calle Matienzo al 2.073, de Guaymallén,
abrió su puertas el 7 de agosto de 1931 y desde ese entonces se transformó en un lugar de
contención para cientos de jóvenes, adultos y abuelos de la zona, quienes recuerdan la larga
historia ligada al deporte y la vida social que promovía la institución.

Es que además de ser la sede donde se practicaban deportes de todo tipo, aquel lugar, mezcla
de mito y realidad, también se iluminó de noche para interminables bailes animados por grandes
figuras de la escena nacional, como el inigualable Alberto Castillo, cuando el siglo XX aún no
llegaba a su punto medio.

Hace 10 años, con el inicio de un largo juicio de un ex empleado, el club comenzó su inexorable
carrera hacia la quiebra. Incluso un grupo de "interesados" en el espacio físico que ocupa y no
en el corazón de la institución, pensó en transformarlo en un hotel cinco estrellas. Sin embargo,
allí apareció la incansable acción de los socios y vecinos de la zona, quienes movieron cielo y
tierra para contar la verdadera historia del déficit financiero del club a jueces y políticos .

Todo comenzó con una acción legal impulsada por una persona que trabajó durante muchos años
en el club guaymallino, y continuó con la declaración por parte del Tribunal concursal, disponiéndose
la inhibición general y la incautación de bienes del club, según establece la ley de quiebras. En
consecuencia, la prohibición del uso de la institución se hizo efectiva el jueves 2 de junio pasado,
cuando un oficial de Justicia informó en la misma sede del Pedro Molina que esas instalaciones

de la calle Matienzo no podían utilizarse debido al conflicto legal.
El proceso fue largo y tedioso, pero finalmente hace menos de un mes llegó una intervención del
Estado y el club finalmente fue "salvado" por sus propios socios. Todavía queda mucho por hacer,
el edificio se muestra muy deteriorado y hacen falta manos laboriosas y cientos de litros de pintura
para que vuelva a mostrar todo su brillo.

Pero lo importante es que sus puertas permanecen abiertas para que más de 500 socios, en su
mayoría niños y abuelos, puedan desarrollar con normalidad no sólo actividades deportivas, sino
también programas integrales que tienen que ver con la inclusión social.  
 


Como en la ficción
 

Las tres etapas en la vida del club Pedro Molina, el esplendor, la agonía y la resurrección, guardan
similitud con la historia narrada en la película "Luna de Avellaneda" (2004), dirigida por Juan José
Campanella, ganador en 2010 del Oscar a la mejor película de habla no inglesa por "El secreto

de sus ojos".
En aquella trama cinematográfica, el Luna de Avellaneda es un emblemático club social, deportivo
y cultural, como los que hay en tantos barrios de la Argentina. Luego de vivir una época de
esplendor se vio inmerso en una crisis que puso en peligro su existencia. Como, al parecer, la
única forma de evitar su cierre es convertirlo en un casino, los descendientes de los fundadores
se debaten entre la posibilidad de salvarse de esa manera o rescatar y engrandecer el rol originario
de esa institución.

Enterados del tema gracias a una nota que publicó Los Andes mostrando la lucha de socios y
vecinos en defensa del club Pedro Molina, el actor Ricardo Darín, protagonista de "Luna de
Avellaneda"
le comentó a Juan José Campanella la situación y el reconocido director porteño
investigó hasta dar con quienes estaban al frente del plan de recuperación de la institución.

"Yo no podía creer lo que estaba escuchando en mi teléfono, era Campanella que me había
contactado para felicitarnos a todos por lo que habíamos logrado. Me dijo que estaba
orgulloso y que así como el nuestro, muchos clubes del interior de la Argentina estaban
pasando por el mismo problema. Además se comprometió a venir a Mendoza y conocer
el club",
aseguró Ivonne Ovejero, una mujer de 46 años que junto a su marido, Orlando
Buenaventura,
se puso la "operación salvataje" al hombro.

Pero en la ardua tarea no estuvieron solos, también colaboraron otros socios y vecinos como la
presidenta de la Unión Vecinal San Mauricio, Lucía Teresita Binato, y los incansables colaboradores
Luis Aldaya, del programa para adultos mayores; Sol Castro, Patricia Tello, Lorena Muñoz y Cintia
Triviño
, madres que prestan su ayuda con el programa "Creciendo juntos con los niños", una de
las tantas acciones sociales que hoy se lleva a cabo en el club.

"Los que trabajamos para esto contra los vivos que quisieron adueñarse del club y hasta en contra
de jueces que no entendían la verdadera historia de nuestra institución, no ganamos nada. Nuestra
satisfacción es que los chicos no sigan en la calle y tengan un lugar donde pasar el tiempo de
manera más saludable. Los logros son 'mimos' después de tanto trabajo, pero lo importante es
que esto sea un ejemplo a seguir en todo el país".
 

Ochenta años brindando contención

El Club Social y Deportivo Pedro Molina, uno de los más antiguos de Mendoza con sus años 80 de
existencia, ofrece en la actualidad diversas actividades deportivas y recreativas en las que participan
más de 500 personas en forma regular, desde chicos hasta adultos mayores.

La función social que brinda el club en la actualidad gracias a las múltiples actividades que se
desarrollan en su espacio es muy valiosa, ya que ahí se ubican la biblioteca popular y el centro de
salud, y se imparten desde clases de hip hop, gimnasia y danzas folclóricas hasta los programas
"Creciendo juntos", "De la esquina al club"  y  "Hálito de vida". También alberga al proyecto educativo
Fundaluz.

Incluso, en ese importante espacio comunitario despliega sus labores la Asociación de Manos Unidas
Todos Juntos por los Niños, creada por los vecinos para realizar una destacada acción a través del
programa "Creciendo juntos", el cual promueve la inclusión social al otorgarles nuevas posibilidades
de subsistencia a jóvenes en situaciones de riesgo.

Las clases de hip hop en el club se dan en el marco de una escuela de cultura urbana promovida
por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. A su vez, a las de gimnasia asisten alrededor
80 abuelos, mientras que las de danzas folclóricas son impartidas por el ballet Amauta, premiado
en diferentes concursos.

Asimismo, una escuela de capacitación laboral también tiene un espacio muy destacado en esas
instalaciones comunitarias, ya que ahí se despliega el proyecto educativo Fundaluz, en conjunto
con la Federación de Trabajadores de Luz y Fuerza de la República Argentina. Finalmente, unos
150 niños reciben contención social mediante el mencionado programa "Creciendo juntos".
 

La Legislatura reconoce a los vecinos

Mañana lunes, la Cámara de Diputados de la provincia distinguirá a los vecinos que evitaron la
pérdida del club Pedro Molina. El acto será a las 10.30 en el Salón Azul de la Legislatura.

Los distinguidos recibirán el reconocimiento de parte del autor del proyecto, el diputado justicialista
Gustavo Arenas, y del intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham, entre otras autoridades,
por "su participación y compromiso social en la recuperación del club".

Además fue invitado a participar Juan José Campanella, director de la película  "Luna de
Avellaneda",
cuya historia se desarrolla en forma similar a la del club guaymallino.

Gustavo Arenas,
autor del proyecto para que se reconozca la labor de los vecinos, aseguró:
"Hay una diferencia entre la película y la realidad del club Pedro Molina: mientras que
en aquella historia los socios votaron para que se vendiera la institución, en Guaymallén
los vecinos se pusieron al frente de la lucha para salvar su club social y esto debemos
destacarlo; por eso nuestro reconocimiento".

 
Fuente: Diario Los Andes y Revista Mundo Amateur

 

         

 

 

 
 
 

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