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5 de Agosto de 2008

Judocas de jerarquía y experiencia

 

Uno piensa en el podio. El otro en disfrutar al máximo lo que le toca vivir a
esta altura de su carrera. Miguel Albarracín tiene 27 años y cuenta con
chances de colgarse una medalla. Sandro López es un experimentado que
a los 40 llegó adonde muchos no lo hubieran imaginado. Ambos son los
judocas que le pondrán el sello rosarino a los Juegos Olímpicos de Beijing.




Albarracín (categoría 60 kilogramos) quedó noveno en los Juegos Olímpicos de Atenas
pero eso quedó atrás y ahora buscará quedar en la historia, aunque prefiere no
vaticinar cómo le puede ir.

"Después de los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003 nunca más hablé de
un resultado. Aquella vez dije que estaba para un oro y en la semifinal perdí con un
cubano que no conocía nadie. Prefiero callarme y rendir al máximo el día que compita",
dice este santiagueño oriundo de Pinto que a los pocos días se vino a Rosario.

"Lo que sí puedo decir es que llego muy bien preparado. En los últimos cuatro años
participé en los circuitos europeos de invierno y de verano enfrentando a los judocas
que irán a los Juegos Olímpicos. Eso fue muy importante. Tengo confianza porque sé
como están ellos y como estoy yo".

La motivación de López (más de 100 kg) es diferente a la de Albarracín. Su momento
de esplendor lo tuvo en los Juegos Olímpicos de Seúl 88 y Barcelona 92. Hoy regresa
de otra manera.

"Intento llegar lo mejor posible pero cuesta porque trabajo y por esa razón preferí no
ir a una concentración a Europa. Esta claro que no puedo tener la expectativa de los
demás. Yo voy a subir al tatami a hacer lo que pueda", dice el deportista que entrena
en Judo Club con Ernesto Díaz.

La imagen de un Albarracín emocionado celebrando la medalla dorada en los Juegos
Panamericanos de Río de Janeiro lo hizo más reconocido. Si bien el judoca sabe que
será observado de manera especial, no le interesa que todos esperen que gane
una medalla.

"Muchos deportistas piensan que esta es una oportunidad única y que si no les va
bien volverán a ser los desaparecidos de siempre. Lo importante es saber que en los
Juegos Olímpicos están los mejores del mundo", comenta.

"Podés tener la mala suerte de que en la primera lucha te toca un rival muy difícil y
quedás eliminado. Eso no significa que seas un fraude. Ya participar en los Juegos
es un éxito", agrega Albarracín.

Así también lo siente López. Vive con intensidad los días previos y aguarda el momento
de luchar. "Algunos se asombran que aún siga en carrera este gordo viejo (risas).
Pero algo bien debemos haber hecho en el judo para conseguir esto. Nadie te regala
nada", asegura.

"Volver a pisar un tatami a este nivel después de tanto tiempo será increíble y una
satisfacción muy grande", manifiesta.

Sin un tatami en donde entrenar

Los lugares donde entrenan dejan que desear. No tienen un tatami, que es la superficie
donde se lucha, y el único del país se encuentra en el Cenard de Buenos Aires.

"Acá hay un judo fuerte y la historia lo avala. Desde Seúl 88 siempre hubo rosarinos en
los Juegos: Gastón García, Martín Ríos, Sebastián Alquatti y nosotros. Pese a todo no
contamos con un tatami para entrenar", dice López.

"Si tuviéramos uno, ya sea bancado por la Municipalidad o la provincia, eso permitiría
el crecimiento y la difusión del judo", agrega.

"El único tatami del país es el del Cenard y está destruido. En los últimos tiempos
entrenamos en uno que se utiliza exclusivamente para las competencias. Pero se
terminó rajando y rompiendo porque también practicaban los de lucha, que usan
zapatillas", cuenta Albarracín.

"Para estar en los Juegos Olímpicos se hace un sacrificio enorme y no se lo está
valorando. Tengo que sacar dinero de mi bolsillo para pagarle a mis representantes y
que me consigan sponsors. Eso lo tendrían que hacer los dirigentes del judo", se
queja Albarracín.

Si bien reconoce que tuvo el respaldo a nivel nacional para entrenar en el exterior,
comenta que los gastos se los reconocen una vez que regresa al país, por lo que debe
hacer lo imposible para juntar el dinero y así poder viajar.

Quizás la mejor explicación de por qué no bajan los brazos la tenga López. "Como
deportista amateur, los Juegos Olímpicos son la gran meta. Hacés todo el esfuerzo
para llegar ahí. Si hubiese pensado en el dinero, me hubiera dedicado a otra cosa",
asegura.

Por quinta vez

El rosarino Gastón García compitió en cuatro Juegos Olímpicos: Seúl 88, Barcelona 92,
Atlanta 96 y Sydney 2000. En los dos primeros integró la delegación nacional junto a
Sandro López. Ahora lo volverá a acompañar en Beijing, pero ya no como judoca sino
como entrenador del seleccionado argentino masculino. Serán los quintos Juegos
Olímpicos de García, quien dirige a Albarracín en el club Náutico Avellaneda

Fuente: Rodolfo Parody

 

       

 

 

 
 
 

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