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22 de Febrero de 2008

Una cuestión de derechos

 

Crece la polémica sobre la libertad de expresión de la que gozarán los
atletas durante los Juegos de Pekín.


Cuando faltan 170 días para su comienzo, los Juegos Olímpicos de Pekín ya generan una
creciente avalancha de información; tan multifacético acontecimiento empieza a abordarse
desde cientos de puntos de vista, y uno de ellos está levantando una polémica que se
extiende fronteras adentro y -especialmente- afuera de China. El grado de libertad de que
gozarán los atletas para expresarse sobre cuestiones políticas durante los Juegos, en un
país objetado por sus restricciones sobre los derechos individuales y los excesos de su
régimen, provoca polémicas en aumento y riesgosas tomas de posición.

Disparadores recientes del tenso debate hubo varios. La decisión del comité olímpico británico
de hacerles firmar a sus atletas una cláusula que les prohibiría realizar comentarios delicados
durante los Juegos generó una dura oposición de organismos de derechos humanos que
obligó a una marcha atrás ("no hay intención de amordazar a nadie", se apuraron en aclarar).
En rigor, se presume que otras entidades del movimiento olímpico europeo guardan o
guardaban la misma intención, lo que dio lugar a un incontenible reguero de reacciones.
Hoy, casi no pasa un día sin que un comité olímpico nacional aclare su posición al respecto.

Ultimamente se extiende la fila de quienes toman posición en el tema. Según los comités de
sus respectivos países, los atletas suecos y los franceses no sufrirán censura alguna, por
ejemplo. En Noruega, la opción por la libertad de opinión es activa: las autoridades animan a
los deportistas a expresarse. Ayer, el comité italiano creyó conveniente aclarar que "no hubo
ni habrá presión sobre los atletas para disuadirlos de abogar sobre los derechos humanos",
y en Nueva Zelanda, al igual que en el Reino Unido, se decidió dejar de lado una cláusula
prohibitiva.

Otro foco de resonancia se había abierto por un hecho con fuerte rebote mediático: la
renuncia del realizador Steven Spielberg a colaborar en la ceremonia de apertura, en protesta
por lo que considera una actitud pasiva de China sobre el conflicto de Darfur -una zona de
Sudán azotada por la limpieza étnica sobre la que, según el cineasta y muchos otros
observadores, el país asiático podría presionar desde su condición degran inversor petrolero-.
Un golpe de imagen para los Juegos, que los anfitriones buscaron neutralizar. "China
lamenta los comentarios del señor Spielberg... No queremos que un acontecimiento como los
Juegos se vea perturbado por problemas políticos", se retrucó desde el Ministerio de
Relaciones Exteriores chino.

Pero la ola de reclamos reconoce muchos más motivos y más suscriptores. Hace poco, unas
ochenta personalidades, entre ellas premios Nobel de la Paz, políticos y campeones olímpicos,
le enviaron una carta al presidente chino, Hu Jintao, con una fuerte crítica al respecto. El
príncipe Carlos, de Inglaterra, anunció que no irá a la ceremonia de apertura.

Semejante amenaza movió al presidente de la entidad rectora del mundo olímpico, el belga
Jacques Rogge, a una respuesta fuerte: "No hay que pedir que el COI arregle todos los
problemas del mundo", dijo, y anunció que quien utilice los Juegos como tribuna política será
sancionado. El mes último, Rogge recibió en la sede de la entidad, en Lausana, Suiza, a
Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU, de nacionalidad china; convinieron estrechar la
colaboración, lo cual está conectado con la problemática. El punto reglamentario sobre el
que gira la cuestión es el artículo 61.1 de la Carta Olímpica, que sostiene: "No se autorizará
demostración o propaganda política, religiosa o racial alguna en las instalaciones olímpicas".
Una norma maleable para interpretaciones según el gusto de cada uno, pero que no parece
referirse a las expresiones individuales y personales de los atletas. El debate promete
florecer y tensarse a medida que se acerque el 8 de agosto.

Un partido holandés pide boicot

El partido político más pequeño de la coalición gobernante en Holanda llamó a concretar un
boicot en la ceremonia de apertura de los Juegos de Pekín como rechazo a la política china
sobre derechos humanos.

El COA no impondrá restricciones

"Todos tienen derecho de expresarse"

El Comité Olímpico Argentino (COA) se manifestó en favor de la libertad de expresión de los
atletas durante los Juegos de Pekín. Así lo hizo saber su presidente, Julio Cassanello: "No sé
cuál es la postura de todos los comités nacionales, pero puedo asegurar que el COA no sólo
no tomará ninguna medida sino que ni corresponde empezar a hablar del tema. Todo el
mundo tiene derecho y libertad de expresarse. Otra cosa sería incompatible con las
libertades públicas. Si me preguntan qué prefiere uno, diría que a mí en general no me gusta
que el deporte se mezcle con la política, pero todos pueden expresar sus ideas", señaló.
Sobre la referencia de la Carta Olímpica al respecto, añadió: "No hay nada que lo restrinja.
Sería una caprichosa interpretación de algún artículo".


Fuente: Diario La Nación

 

       

 

 

 
 
 

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