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Los Pibes de Mickey.
La Copa Jetix ingresa sin obstáculos en las escuelas rosarinas, con acuerdos "poco claros".
Carlos Del Frade (*)
Centenares de pibes juegan la llamada Copa Jetix, canal de televisión que pertenece
al imperio Walt Disney Company, como consecuencia de la firma que sus padres
estampan en un "acuerdo de participación" a cambio de viajes por Argentina, Brasil y
Estados Unidos. La empresa tiene como representante al ex futbolista Claudio Marangoni
y no tiene ningún problema de meterse en las escuelas, tanto públicas como privadas,
de las provincias de Santa Fe,Córdoba y Buenos Aires, según se desprende de testimonios
y la propia página oficial del canal. El problema principal es que el acuerdo entrega al
chico a estas firmas sin garantizar ningún tipo de derecho a los padres de la criatura.
Mientras algunos papás reaccionaron indignados ante este tipo de "acuerdos" casi
esclavistas, la gran mayoría acepta la invitación quizás soñando con encontrar un nuevo
Messi que les haga gambetear las varias miserias que salen al cruce en la historia cotidiana.
Como telón de fondo a estos negocios, aparecen las informaciones periodísticas que
señalan a los principales integrantes de los grupos de tareas disfrazados de barras bravas
en Ñuls y Central como los verdaderos representantes de los jugadores de las divisiones
inferiores y, por otro lado, surgen las noticias en torno al cierre de emblemáticos lugares
para la práctica del fútbol, como Pablo VI, como consecuencia de un juicio de desalojo
impulsado por el Arzobispado rosarino.
Un cuello de botella que favorece a empresas que aprovechan la oportunidad para vender
quimeras como la Copa Jetix. Un grave problema social que, como suele suceder, no aparece
ni en la agenda de los grandes medios ni tampoco en los apuntes de la dirigencia política
regional.
El contrato
El llamado acuerdo de participación de la Copa Jetix 2007, a disputarse entre marzo y julio,
contiene ocho puntos en los que los padres del chico liberan de responsabilidad al organizador,
The Walt Disney Company SA de "cualquier daño a la integridad física del/la participante del
evento" y exige que los padres deben "defender, indemnizar y proteger a las empresas de y
contra todo tipo de reclamos, demandas, requerimientos, juicios sentencias, pérdidas, costo o
gastos de cualquier naturaleza que surjan directa o indirectamente de la asistencia, participación
del/la participante en el evento y/o del viaje/traslado del/la participante al lugar".
Cede a la empresa el derecho de fotografiar al pibe, grabar el físico y la voz del mismo.
Transfiere "todos los derechos intelectuales (si los hubiere) y cualquier otro derecho que sea
o en el futuro pueda ser conferido bajo cualquier ley o reglamento en cualquier parte del mundo
vinculado" con la participación del chico en la copa.
Los padres le otorgan a la empresa, facultades para la utilización del nombre, comentarios, voz, interpretación, imagen para la distribución televisiva, gráfica, fotográfica, radial o por vídeo; al
mismo tiempo que el participante debe renunciar "para inspeccionar o aprobar cualquier material
en el que se reproduzca" la apariencia física del chico o su voz.
También hay una cesión de derechos morales de autor o derechos similares que sean "o en
el futuro puedan ser conferidos bajo cualquier ley o reglamento aplicable en relación" a la
participación en la copa Jetix. Existe una autorización a las empresas a seleccionar el hospital o
médico que quieran ellas en relación a cualquier examen, tratamiento o diagnóstico al que deba
ser sometido el participante.
Tampoco reconocen ninguna deuda o contraprestación con los padres y finaliza el contrato
diciendo que todo esto se regirá e interpretará "de acuerdo con las leyes de la República Argentina"
y cualquier problema judicial deberá resolverse en la ciudad de Buenos Aires, declarándose como
jurisdicción exclusiva.
La lectura de un padre
-Mi encuentro con la copa Jetix fue a través de mi hijo que participa como alumno en la Juana
Manso. Vino un grupo de Buenos Aires que coordina todo, con representantes rosarinos que
hacían la convocatoria dentro de la escuela y eso, creo, fue lo que más grave.
Ellos decían que los papás tenían que firmar esta autorización -así lo llamaron al contrato-, formar
un equipo y que un papá fuera el delegado.
Pero cuando leí el contrato me fui transformando en
una persona irascible -comenzó diciendo Bernardo Barbará, en diálogo con este cronista. "No
puedo saber qué empresa lo va a trasladar, ni qué seguro de vida va a tener, ni que empresa de
salud lo va a atender. No se nada ni tampoco puedo opinar y lo entrego hasta la mayoría de edad.
Eso es lo que dice el contrato.
Le entrego, además, la imagen del chico, su transformación durante años y lo que diga. Y nada
me pertenece", se indignó Bernardo.
En relación al futuro del pibe, el padre del alumno de la escuela Juana Manso sostuvo que
"tampoco se puede elegir que el chico vaya a jugar a Sacachispas, por ejemplo, con lo que
tampoco se pueden discutir las posibilidades a futuro. No la puedo decidir, hay que pedirle permiso
a Jetix", indicó.
Pero la pregunta que más alteraba a Bernardo después de analizar el contrato giraba en torno a la responsabilidad política de los organismos estatales y, de paso, de los otros padres: "¿Cómo es
posible que en más de cuarenta escuelas no haya habido un papá profesional que no haya leído
este contrato?. No lo entiendo. Porque participan institutos privados y oficiales. Me parecen que
son más de cuarenta. Y no hay nadie que diga esto.
Es un abuso. Presionan al papá para hacerlo firmar esto. El coordinador que me atendió dijo que
él firmó y lo hizo participar a su hijo. Yo lo firmo, me dijo. Yo me sentía que quería pinchar un globo
con un pelo, eso parecía. Me veo muy piojo frente a toda esta organización multinacional", graficó
el papá.
En relación a la naturalización de semejante contrato, el momento más difícil llega cuando el
padre debe enfrentar a su hijo y explicar por qué no quiere participar de la Copa.
"Es todo un problema: hay que tratar de explicarle al hijo y llevarlo a entender lo malo que era
este contrato. En mi caso lo hice y se quedó tranquilo. Pero mi hijo me preguntó: "¿Por qué
participan tantos". A mi se me ocurre decir que los padres se han confiado porque Disney está
detrás de esto. El canal Jetix es un lugar por donde pasa todo lo violento. Pero repito, me llama
la atención que nadie haya levantado la voz, ningún juez, ningún fiscal, nadie convocó a esta
empresa. Hay un representante legal, el señor Claudio Marangoni y aquí ha venido un muchacho
en su nombre. Me llama la atención que se preste a este tipo de manejos con este tipo de
contratos", remarcó Barbará.
Según la visión del padre que acercó la copia del "acuerdo", "no ha habido fundamento para
semejante penetración en las escuelas. Como ya se hizo y se está haciendo y el promotor lo
vendió bien al producto ante los chicos y los padres, prometiendo viajes a Brasil, Estados Unidos,
creo que hay que agregar la lectura de que los padres buscan un nuevo Messi que los salve y el
viajar, jugar y divertirse y llegar a Disney es algo muy fuerte para los chicos. Acá se mueve mucha
plata, muchos negocios, los patrocinantes también son empresas muy grandes y se reparten el
queso. A nosotros como padres no nos piden plata pero si tenés que hacerte cargo de la
documentación del chico para viajar, no para el traslado y el alojamiento", comentó.
Con respecto a las escuelas y las puertas abiertas para estas empresas, Barbará confesó:
"Llegué a preguntarle de buena fe a la directora de la escuela cómo es esto de la copa Jetix, "Yo
no se nada", dijo y el muchacho anda deambulando por ahí y ella no sabe nada. Pero debe haber
una autorización de parte de una supervisora de manera previa para que suceda esto de meterse
en las aulas. Pero se ve que no, que no hay nada. Las empresas de viajes ofrecen sus servicios
de la puerta para afuera. Pero esta empresa entró sin objeción ni autorización escrita del supervisor
de la zona. Eso es lo peor. Son las cosas que suceden de espaldas a todo lo que se relaciona
con el cuidado del menor.
¿Dónde están las organizaciones que dicen velar por la salvaguarda del menor?. Por ejemplo,
la Asociación Rosarina de Fútbol no dijo nada. Las veces que intenté ir todas las mañanas siempre
está cerrada. ¿Quién se hace cargo, después del final de la ilusión, de la frustración del chico?.
Porque se lo expone a una carga muy grande, a un mandato permanente de tener que ganar
porque si no sos un fracasado. Y esos costos los termina enfrentando, como pueden, los chicos y
los padres y nadie más...", reflexionó de una manera que bien merecería que el debate se amplíe
a los sectores sociales y políticos que suelen repetir que están preocupados por la explotación
infantil.
Los intereses del ratón Mickey y del pato Donald vienen por los chicos rosarinos. Algo habrá que
hacer.
(*) Periodista. Nota publicada en www.postalesdelsur.net
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