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26 de Febrero de 2009
Para Minadeo, "se conservó el prestigio"
El técnico saliente destacó los logros de su gestión y subrayó que
le tocó agilizar el complicado recambio.

Gabriel Minadeo volvió de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 con la ilusión de
prolongar su ciclo al frente de las Leonas. Pero el desgaste en la convivencia
con el plantel, luego de cuatro años, ya era muy palpable. Con ese escenario,
la gestión concluyó con una separación amigable entre las partes. Algo así como:
"Fue bueno mientras duró, pero hasta aquí llegamos".
Con todo, Minadeo puede enorgullecerse de haber mantenido la jerarquía de este
seleccionado, atesorado desde la épica medalla plateada en Sydney 2000. "Era
un gran desafío continuar el estupendo trabajo de Sergio Vigil. Finalmente, con
mis ideas y mi estilo, seguimos logrando podios y descubriendo jugadoras. El
balance es muy bueno porque se conservó el prestigio", jura.
-¿Te tocó realizar el trabajo sucio de acelerar el recambio?
-Es verdad, hubo que ocuparse de esa parte, pero ésas son las reglas del juego y
la responsabilidad de un entrenador. Todo va de acuerdo con los momentos: a
partir de 1997, Cachito tuvo que tocar las fibras del plantel para que el seleccionado
pudiera escapar del cuarto puesto y pegar por fin el gran salto, algo que consiguió.
Durante mi gestión se atendió el tema del recambio, que era necesario hacer. Lo
peor fue justamente eso: haber dejado a jugadoras fuera de una lista o del
sistema. Es un momento feo.
-A la vez, tuviste que convivir con la etapa de oro de Holanda, que fue
algo así como el verdugo de las Leonas.
-Es que el hockey femenino se manifiesta así. Entre 1990 y 2000, el gran dominador
fue Australia. La Argentina estuvo en lo más alto entre 2000 y 2003 y después
llegó la hegemonía holandesa. Estoy seguro de que Holanda seguirá en un nivel
muy alto, porque los mejores del mundo, tanto varones como mujeres, emigran
para esa liga, ya que su hockey es casi profesional.
-¿Cómo está la estructura del hockey argentino?
-Avanzamos permanentemente, pero siempre seguimos 5 o 6 años retrasados
respecto de los países más desarrollados en este deporte, como Holanda, Australia
y Alemania. Me refiero a la tecnología, a las canchas, a muchas cosas.
-¿Cuáles fueron los puntos altos y bajos de tu gestión?
-Lo mejor fue la medalla de bronce en Pekín, porque revalidamos el trabajo de cuatro
años y el podio obtenido en Atenas 2004. ¿Lo peor? No lamento que hayamos perdido
algún partido en particular ni que hayamos quedado fuera de alguna final. Es lo que
decía: lo desagradable fue desafectar jugadoras.
-¿Estás conforme con tu manejo de grupo o cambiarías algo?
-En teoría, una jugadora no debería tener tanta opinión, pero a mí me dio resultados.
Mis principales interlocutoras fueron Magdalena Aicega y Luciana Aymar, por una
cuestión de experiencia y capitanía. Ellas, que superaron los 10 años en el
seleccionado, conocen a las jugadoras rivales más que cualquier entrenador.
Igualmente, Magui y Lucha jamás tomaron una decisión por mí ni influyeron en una
lista, eso seguro.
-¿Qué creés que aportaste?
-Considero que trabajé con pasión, más que por el dinero. Ofrecí tranquilidad en un
equipo que siempre vive bajo la presión de la prensa. Y busqué la manera de seguir
aprendiendo, porque el hockey se renueva permanentemente.
-¿Cómo le puede ir a la Argentina en el Mundial 2010, con Carlos Retegui como DT?
-No bajará del podio. Las Leonas son potencia y contarán con el invalorable plus
de ser anfitrionas.
Fuente: Diario La Nación
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