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22 de Abril de 2008

10 años adelantado

 

León Najnudel murió hace diez años, antes de que nacieran muchos pibes que
ahora vibran con Manu. Batalló para crear la Liga y sus ideas siguen vigentes.
Se lo extraña.




Cuando a León se le metía algo en la cabeza no había manera de disuadirlo. Insistía
hasta conseguirlo. Así empezó un día, desde su cama en el Hospital Británico: "Flaco,
me tenés que escribir un libro. Juntá todas las columnas que escribí y los reportajes
que me hicieron...". Le dije que ese material era insuficiente para armar un libro, que
esperara a recuperarse de la leucemia y luego lo hacíamos juntos. Pero León insistió.
Acorralado, le propuse visitarlo más seguido, charlar sobre distintos temas relacionados
al básquet y al deporte para engordar "su" libro. Pensé que de esa forma lo calmaría
un poco, ya que su estado de salud se deterioraba, a veces se cansaba o se quedaba
sin voz. León desarmó mi trampa en un segundo: "Empecemos cuando vos quieras",
dijo, y me clavó la mirada. León me estaba diciendo que se moriría en poco tiempo.
Yo no quería aceptar que tenía los días contados por culpa de la puta leucemia.

Fui al Británico una, dos, tres veces con el grabador y los temas. A charlar, porque no
era una entrevista de estilo tradicional. Nunca olvidaré los primeros días de abril del 98,
ambos disfrutábamos con lo que más nos gustaba hacer, hablar de básquet, tirar ideas
para mejorar las estructuras de la Liga Nacional y del deporte en su conjunto.

Diez años descansó el casete en el primer cajón de mi escritorio, en el diario Olé. En
diez años no tuve ni media pila para ponerme a escribir el libro que León me pidió. Y
tampoco volví a escuchar la cinta. Empujado por algunos compañeros decidí publicar lo
que me contó días antes de morir. Fue un impacto emotivo tremendo para todos. La
cinta nos ponía en tiempo presente al más sabio de la historia de nuestro básquet, el
tipo que peleó para imponer la Liga Nacional, la primera competencia federal, filosofía
que poco a poco fue tomada por otros deportes del país. Y la mayoría de los temas
abordados son tan actuales (lamentablemente) que da miedo. Porque poco se hizo para
crecer en los últimos diez años, tal vez porque León ya no está para cambiar el mundo
del básquet.

El padre de la Liga

Se cumplen diez años de la muerte de la persona más importante en la historia
del básquetbol argentino. Genio y figura, creó e impulsó el proyecto de una
competencia federal entre los mejores equipos del país.
Gracias a él, hoy somos una potencia mundial.



26 DE ABRIL DE 1985. León y el salto inaugural de la Liga

Para sus viejos amigos siempre fue "El Ruso". Para los que lo conocieron un poco después
y para todo el mundo del básquetbol nunca dejó de ser, simplemente, "León".

Inteligente, emprendedor, valiente, generoso, apasionado. Todo eso –y mucho más-
era León Najnudel.
Nació en 1941, en Villa Crespo, y pasó toda su vida abrazado a su
gran amor, el básquetbol. Lo vivió por dentro, primero como discreto jugador y más tarde
como genial entrenador. Y también, claro, en cada charla de café que buscaba el progreso
de la competencia.

Como técnico, ganó títulos locales (LNB 1989, con Ferro) y continentales (Sudamericano
de Clubes 1982 y 1983, nuevamente con su adorado club), y también abrió la puerta de
la por entonces inaccesible Europa (Copa del Rey 1983, con Zaragoza). Sin embargo, su
máximo logro se dio afuera de la cancha, cuando su visión inigualable venció a la
mediocridad de muchos y consiguió dar a luz a nuestra Liga Nacional.

El salto de calidad fue grande, inmenso, y desde hace rato los frutos están a la vista: el
brillante subcampeonato en el Mundial 2002, la inolvidable Medalla de Oro en los Juegos
Olímpicos de Atenas, una fantástica generación de jugadores sin precedentes en nuestro
básquetbol. Todo ello gracias a la Liga Nacional. Todo ello gracias a León.

No hay que creerles a aquellos que dicen que perdió la pelea contra la leucemia y se nos
fue hace diez años, el 22 de abril de 1998: León está.

León está en la NBA: en cada bandeja de Manu Ginóbili, en cada rebote que toma Luisito
Scola, en cada corajeada del Chapu Nocioni. León está en la elite del básquetbol
de Europa:
en cada asistencia de Pepe Sánchez, en cada triple de Paolo Quinteros.
León está en la Liga Nacional:
en cada doble de Leo Gutiérrez, en cada volcada del
Gringo Pelussi, en cada pique de la pelota contra el parquet de cualquier estadio de esta
competencia bien federal...

Gracias por estar siempre, maestro.

Todos hablan de León



IVÁN NAJNUDEL – Jugador e hijo de León
"Era obsesivo e incansable, y tenía muy lindos valores. Fue un amante del deporte.
Trató de que el básquetbol se profesionalizara para que todos –jugadores, entrenadores,
dirigentes– pudieran ser mejores cada día. Lo que él pensaba en su momento ahora está
dando sus frutos, así que seguramente estaría muy feliz".

EMANUEL GINÓBILI – Jugador
"Mi sentimiento hacia León es de gratitud por lo que hizo con la Liga y con el básquet
argentino en general, tanto hacia él como hacia (Osvaldo Ricardo) Orcasitas y todos los
que estaban ahí en el momento de diagramar la Liga. Una de las tantas razones por las
que Argentina es hoy "oro olímpico" es él, seguramente. Por eso, todos los que hemos
pasado por la Liga se lo agradecemos muchísimo".

ENRIQUE TOLCACHIER – Entrenador
"Nos unía una relación muy particular. En poco tiempo noté que era un tipo muy sensible,
más allá de su fuerte personalidad exterior, era muy sensible en la amistad. Era un
adelantado: él te cantaba cosas que iban a pasar, y sucedían. Fue el que motorizó la
explosión del básquetbol argentino, el principal responsable de lo que Argentina está
viviendo ahora".

MIGUEL CORTIJO – Ex jugador
"Era un tipo de futuro, alguien que veía más allá, que siempre quería el mejoramiento de
la competencia. Desde su lugar de entrenador era polémico, porque supuestamente no
podía cambiar el básquetbol con sus ideas, pero él invertía tiempo y economía personal
para que todo mejorara. Él sabía que, si la competencia crecía, los jugadores iban a mejorar
y, por ende, también iba a mejorar la Selección".

JULIO LAMAS – Entrenador
"León es la persona más importante en la historia del básquet argentino, porque él cambió
el formato de competición amateur por uno profesional. Todos los jugadores y entrenadores
que somos hijos de la competición tuvimos un desarrollo distinto gracias al que había antes
de lo que él generó. Para mí era un padre, una persona inolvidable que marcó mi vida
profesional y personal para siempre".

MARCELO FIGUERAS – Fotógrafo
"León era un tipo fantástico, espectacular, inteligente. Fue el creador, junto a otros, de esto
que hoy es un éxito: la Liga Nacional. Ya en los últimos tiempos seguía manteniendo su
carácter simpático, pese a que estaba enfermo. Le podría haber dado mucho más aún al
básquetbol, pero lamentablemente se fue".

ALEJANDRO PÉREZ – Periodista:
"León fue un guía, una persona adelantada a su época, con una visión de futuro del
básquetbol y del deporte en general. Esa visión sobre hacia dónde debía ir el básquetbol y
de qué manera hacerlo era inigualable. Además, lo que lo hacía más grande era que a
esas virtudes les agregaba una generosidad increíble. Hay mucha gente que es inteligente
y que tiene capacidad, pero es muy mezquina y egoísta. León era todo lo contrario. Era un
tipo muy abierto, que compartía todo lo que él sabía. Estar con él era genial, era siempre
aprender algo nuevo. Lamento mucho que no esté ahora para disfrutar de lo que él soñó
siempre: un básquetbol argentino poderoso".

Lo que sigue es algunas ideas del "Gran León Najnudel",
ideas que no tienen desperdicio
. De Marcelo Nogueiras


IMPULSOR. La Liga Nacional, su sueño hecho realidad

No a EE. UU, bien argentino

-¿Manejó la posibilidad de quedarse a vivir un tiempo en Estados Unidos para
realizar alguna experiencia como DT?


-No. Lo veía inalcanzable. Más que inalcanzable sentía el deseo de estar acá. Quería tener
el orgullo de decir "yo tengo que ser un granito de arena en mi país para ayudar a levantar
el nivel del básquetbol". Porque para que hoy estemos los que estamos es que hubo gente
antes que nos hizo amar este juego. Me parecía que yo también era un cable como para
hacer que otros vengan detrás mío y sigan amando este juego igual o más. Todo lo que
yo podía ayudar a engrandecer a mi medio, lo poquito o mucho que sea, lo hice. No sé
cuánto colaboré pero estoy seguro de que hice el esfuerzo.

-Usted se encontró allá con una organización inalcanzable para nuestro medio.

-Inalcanzable para nosotros hoy por el lado económico. Podemos estar cerca de otro tipo
de organizaciones. Pero pasarán años hasta que nuestra dirigencia se dé cuenta de cómo
hay que reformular el deporte nacional.

Los estadios aún en deuda

-¿Por qué pone tanto enfásis en la remodelación de los estadios? Lo escuché en
varios medios, se repite en el mismo tema, aunque le pregunten de otra cosa.


-Por años estuve muy monotemático con que la base fundamental de todo era cambiar la
estructura organizativa, ideológica y filosófica de nuestra competición. Y machaqué,
machaqué hasta que entró en la mente de mucha gente. Una persona no puede modificar
nada, tiene que tener gente que lo acompañe. Y se logró. Esa fue la piedra fundamental.
Hay que buscar cosas gruesas, que son las grandes empresas modificadoras del total.
Después, lo aleatorio o la frutilla del postre van surgiendo. Con la Liga aparecieron los
jugadores. No es que antes no había, ahora aparecieron más, en cantidad, de mayor calidad.
Es muy evidente que lo que yo pregonaba hace muchos años cada día es más palpable.
Me gustaría que la iga argentina se venda al mundo por medio de las transmisiones de
televisión pero, con todo cariño lo digo, por los estadios que tenemos no se puede vestir a
una competición con esta infraestructura y tampoco mostrarla como uno quisiera.

Respetar la filosofía

-¿Por qué insiste en que los equipos deben tener seis fichas de mayores nacionales,
dos extranjeros y cuatro juveniles?


-Es una regla muy sabia. Escuché al presidente de Independiente de Pico, Rubén Bocchio,
decir que era ridícula y que nos ponía en desventaja con el resto de los rivales de nuestra
región. Quisiera que Bocchio lo pensara y se lo replanteara. Si mira las dos primeras ligas
sudamericanas, ningún equipo que no fuera argentino salió campeón. Y en la actual de
cuatro semifinalistas, tres son de la Argentina. O sea que al menos uno de nuestro país
llegará a la final. Creo que para emitir opinión en medios de comunicación hay que estar
informado y tener una macrovisión de las cosas para entender bien de lo que se opina.

Cambiar para mejorar

-¿Cuál es el tema de fondo que se debería modificar para seguir creciendo
en nuestro básquet?


-La reformulación de la estructura de gobierno de la CABB. Esto no va en contra de ninguna
persona, de ningún apellido que esté instalado en un puesto federativo. Simplemente que
los que estén al frente de la toma de decisiones sean verdaderamente los representativos
de la actividad. Eso traerá que los que resulten electos estén preocupados e interesados en
gobernar en función de los intereses de todos los que hacemos la actividad. La CABB tiene
la prioridad de manejar la competencia internacional pero la tarea más ardua es hacer una
base bien estructurada de donde saldrán cientos de jugadores para promover una
competición monumental, que se puede vender.Y la resultante se verá en el equipo nacional.

-¿Por dónde se empieza el cambio?

-El proyecto es darle a cada estamento la proporción de conducción que le corresponde. Se
estudia, se busca el equilibrio para que los elegidos tengan la obligación de gobernar en
función de los intereses de todos, dirigentes, entrenadores, jugadores y árbitros. Yo no sé
si los que están quieren el cambio porque así están cómodos. No hay que darles la chance
de que quieran o no. Tienen que estar los que realmente representen a la actividad. Los
que al darse vuelta hacen un gesto y vienen millones siguiéndolos.

Su maestro, Casimiro

-Una persona clave en su vida fue don Casimiro González Trilla...

-Gasté mucho tiempo a su lado para incorporar conceptos. El decía que lo más importante
es el sentido común. Me ayudó a aprender a razonar. Era un visionario y tenía un criterio
monumental para analizar las cosas. Muchos estúpidos decían que Casimiro hacía mal los
cambios... El siempre buscaba el mejoramiento a tiempo, no el resultado de hoy. Tenía
como objetivo que mejorara el medio en general, le decía lo que le tenía que decir a quien
fuere con una decencia y cristalinidad asombrosa. Tenía hombría de bien, honestidad.
Tratábamos de ir juntos a los Argentinos, nos juntábamos a cenar y lo quería mucho como
maestro. El tradujo del inglés al castellano el primer libro de básquet que llegó al país. No
sabía inglés pero lo hizo con un diccionario traduciendo palabra por palabra. Y nos sirvió
a todos como lección.

Modelo de entrenador

-¿Cómo fue su experiencia con Bobby Knight?

-Tuve la suerte de que durante 15 días me dejara presenciar sus prácticas para oír sus
charlas. Knight (NdeR: ex DT de Indiana, actual Texas Tech) dice que hay dos grandes
tendencias: entrenadores que utilizan las sorpresas, que son los que cambian
permanentemente de defensas y ritmos de juego. Y otros, con los que él está enrolado,
que fomentan la buena ejecución de los fundamentos. Y ponía como ejemplo a un
matador del Oeste, de una película que siempre recordaba, que no tenía necesidad de
varios revólveres, que con uno y sabiendo cómo usarlo podía matar al enemigo. Agregaba
que hay tantas filosofías de juego como trabajos sobre la tierra y que cada uno le impone
su sello. Soy partícipe de explotar los buenos fundamentos de los jugadores y no llenarlos
de información, que en mi opinión confunden. Tienen que hacer en la cancha lo que
entrenan bien, los buenos hábitos, no cometer errores, tomar bien la pelota, pasarla bien,
hacer bien las bandejas, tomar buenos tiros en momentos oportunos y mover bien los pies.
Esa es la base de un buen juego. Pocas cosas bien hechas

Fuente: Diario Deportivo Ole. (Marcelo Nogueira)

 

       

 

 

 
 
 

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