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30 de Noviembre de 2007
Navarrete sigue en la lucha.
El principal referente rosarino que tuvo el deporte dijo que su disciplina
“cayó en un pozo”, pero es optimista del futuro.
Pocos tienen el privilegio de competir en dos Juegos Olímpicos como Daniel Navarrete.
Alejado de la práctica desde hace varios años, nunca se despegó de la lucha y la
herencia se mantiene. Es que su hijo piensa practicar esta disciplina en el club donde
desarrolló toda su carrera, Provincial. El máximo referente rosarino de esta actividad
habló sobre cuál es la realidad de su deporte.
“En Rosario se han acercado muchos chicos a practicar lucha en los últimos tiempos.
Lo que se intenta es masificar un deporte que un tiempo atrás había quedado un
poco en el olvido. Veo que surgen nuevos valores y se viaja a campeonatos
nacionales con buenos resultados”, manifestó Navarrete, quien adelantó que
volverá a ser entrenador de Provincial el año próximo, luego de haber estado
alejado un tiempo.
-Desde la época que competías, la lucha, ¿evolucionó o involucionó?
-Hubo una involución. El deporte cayó en un pozo. La pauta te la da que yo, a nivel
Juegos Panamericanos, obtuve la medalla de plata en La Habana 1991. Desde esa
época no se consiguió ninguna otra. Incluso, van pocos chicos a los Juegos
Panamericanos. Eso demuestra que la Argentina ha bajado un poco su nivel,
mientras que los demás países del continente lo han levantado.
-¿Esa realidad puede modificarse?
-Pienso que sí. Con el cambio del presidente de la Confederación Argentina de
Lucha se intenta recuperar el nivel de otros tiempos y así retornar al lugar que
teníamos anteriormente en América. Argentina estaba en un segundo grupo detrás
de Estados Unidos y Cuba, que son las potencias, pero hoy nos encontramos en
un tercer nivel.
-¿Tenés el reconocimiento que merecés?
-Pienso que debería haber un mayor reconocimiento a aquellos que fueron figuras
de la ciudad, en todos los deportes. Recién hace poco la Municipalidad hizo una
campaña de difusión de los que participamos en los Juegos Panamericanos.
-¿Cuál es tu mejor recuerdo?
-Mis dos Juegos Olímpicos (Los Angeles 1984 y Seúl 1988). Ingresar a esos estadios,
con toda esa gente es imborrable. También haber estado en competencias
S
internacionales, subir al podio y escuchar el himno. Desde el anonimato, porque no
éramos figuras reconocidas, al oír el himno sentíamos lo mismo que ahora vivieron
Los Pumas en el último Mundial de rugby.
Fuente: www.aredaclubes.org.ar
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