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20 de Diciembre de 2008
"Newell's es Kosovo"
El nuevo presidente, Guillermo Lorente, fue elocuente. No encontraron un
peso y sí un club vaciado. Encima, el domingo, la barra saqueó el estadio
y los predios. "Vamos a refundarlo".

No hay caso, el fantasma de Eduardo López sigue perturbando a Newell's. La herencia
recibida por el MOLE superó largamente lo que esperaban y son tantos los agujeros
por tapar que dudan por donde empezar. "Newell's parece Kosovo, es tierra arrasada,
pero vamos a refundarlo", dijo el actual presidente Guillermo Lorente. Por lo que se
ve, la comparación es más que acertada...
La situación edilicia. Uno de los temas que siempre preocupó a los hinchas es el
estado del Coloso. Por lo que mostraba su fachada había un deterioro importante
pero cuando el lunes Lorente, el vice Claudio Martínez y un grupo de concejales
rosarinos (de distintas extracciones políticas) ingresaron, encontraron un panorama
desolador. Baños comidos por el sarro: a muchos les faltaban hasta los tanques de
agua, saqueados por la barra. La luz cortada: durante el mandato de López, nunca
se pagó. El club ni siquiera figura como cliente de la EPE (Empresa Provincial de la
Energía). El agua se sacaba con bombas propias y tampoco existe para Aguas
Provinciales. En el baño de mujeres el pozo ciego de derrumbó y los excrementos
se mezclan en la cañería de agua potable. El salón con los bustos de los presidentes
fue destruido y varios se encontraron en un bajo tribuna, llenos de polvo y telarañas.
Al palco de prensa le faltan los televisores, el revoque de las paredes se cae con
apenas tocarlo y los cables están a la vista. Y lo más preocupante, los cimientos de
la popu local. Comenzaron a verse los hierros que la sostiene: habrá que hacer un
estudio para saber si está en óptimas condiciones.
Encima el club debe más de 200 mil pesos a la Municipalidad por el cánon del predio
del Parque Independencia donde está el Coloso. Una buena: el titular del Consejo
Deliberante, Miguel Zamarini (PS) prometió paciencia y buena voluntad.
No hay un peso. "No hay libros contables, contrato de los jugadores, contratos
laborales de los empleados. No tenemos nada para averiguar cuáles son las reales
condiciones económicas del club", le dijo a Olé, Pablo Morosano, secretario leproso.
"Si pierdo les dejo un club funcionando", había dicho López. Sin embargo cuando
abrieron la caja se encontraron con que no había un peso. Es más, entre el jueves
y el domingo, los socios que pagaron las cuotas habían permitido juntar 500.000
pesos pero cuando el nuevo tesorero, Jorge Ricobelli, fue a buscarlos encontró
sólo 170.000. "En tres días se robaron más de 300 mil. Hicimos la denuncia:
supuestamente el club iba a estar custodiado pero parece que los controles fallaron",
dijo Morosano. Con esa plata pensaban comenzar a regularizar los temas más
urgentes. López no pagó la cuota de la convocatoria que venció en octubre y
comenzaron a llegar cartas documento de los acreedores. Está latente la posibilidad
de algún pedido de quiebra. A los empleados les deben seis meses y la mayoría
trabaja en negro. La AFIP mandó una carta intimando para que se regularice la
situación pero para eso se necesita dinero.
"En la cuenta del banco Ciudad no hay una moneda y están llegando tres cheques
rechazados por día", dijo el secretario. Esos cheques fueron librados por López
antes de irse. Algunos los recibieron los jugadores.
El saqueo. En la madrugada del lunes, Pimpi, el jefe de la barra, llegó al club con
sus muchachos en tres camiones y estacionaron en las puertas del Coloso. Entraron
y comenzaron a cargar: aires acondicionado, computadoras, ventiladores, máquinas
de escribir, diez cámaras se seguridad, mesas, sillas y escritorios fueron los primeros
trofeos. Luego siguieron por la utilería donde se hicieron de los bolsones con toda
la ropa deportiva del plantel, como así también con las pelotas. Además rompieron
vidrios, trofeos y escribieron un mural que recordaba al equipo campeón de 1990.
De allí se fueron al predio Malvinas Argentinas donde curiosamente no forzaron la
puerta y arrasaron con todo. ¡Se llevaron hasta la ropa de los chicos! Por último, en
Bella Vista completaron su botín: conitos de entrenamiento, pelotas y arcos de fútbol.
Ayer a la mañana, el vice Claudio Martínez, y el secretario recorrieron el predio. "Nos
dolió el corazón ver el panorama que nos encontramos, tanto en Malvinas como en
Bella Vista. A los juegos de camiseta de las divisiones menores les falta entre tres y
cuatro casacas y pantalones. Los baños están casi inutilizables y la ropa con la que
entrenaban los chicos está rota, vieja y no sirve ni para trapo", dijo Martínez. Sergio
Almirón fue el encargado del fútbol infantil en la gestión de López y sobre quien se
sospecha su connivencia con los actos de vandalismo. Es más, varias de las
camisetas del club que faltan se estarían vendiendo en algunos barrios de
emergencia de la ciudad.
La realidad Leprosa asusta. Sin embargo, Martínez refleja el sentimiento optimista
de todos los hinchas: "Le abrimos el club a los socios porque Newell's es de todos.
Vamos a dejar la vida para recuperarlo y lo vamos a lograr. Ya se respira otro aire
y pronto vamos a tener el Newell's que todos soñamos".
Fuente: Diario Deportivo Ole
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