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8 de Enero de 2008
Cuando la pelota divide a los clubes ricos y pobres.
En Inglaterra se especula que la mayoría de las instituciones de ese
país pasarán a manos privadas.
El fútbol todo lo puede: en el reino del capitalismo se critica por no adoptar medidas socialistas.
La historia es así: en la tercera rueda de la FA Cup inglesa, el certamen de clubes más viejo del
mundo, se enfrentaron Luton Town y Liverpool. El primero, una entidad centenaria, que hoy
juega en la tercera división y está cerca de la quiebra; su rival, un poderoso mundial adquirido
el 6 de febrero de 2007 por los norteamericanos Tom Hicks y George Gillet en 450 millones de
euros. Los extremos se cruzaron y Luton le pidió a Liverpool que le cediera su mitad de los
ingresos por la venta de 5000 entradas. La respuesta fue: "Debemos pagar a los jugadores
100.000 libras por semana. Deben estar bromeando. ¡De otra manera, terminaremos como
ustedes!".
El debate se abrió en Inglaterra, la mejor Liga del planeta, según la Federación Internacional
de Estadísticas e Historia del Fútbol: ¿hasta dónde los clubes grandes deben ayudar a los
chicos? Justamente, en el país donde más abiertas las puertas están a la llegada de capitales
extranjeros: se estima que dentro de cinco años 18 de los 20 clubes de primera pasarán a
manos privadas. Ya sobran ejemplos y de distintas nacionalidades, con el récord pagado por
el norteamericano Malcolm Glazer por Manchester United: 1470 millones de dólares en 2005.
En la lista sobresalen el ruso Roman Abramovich, propietario de Chelsea; el egipcio Mohamed
Al Fayed, dueño de Fulham, y el ex primer ministro tailandés Thaksin Shinawatra (acusado de
corrupción y nepotismo en su país), que en julio último adquirió el 75% de las acciones de
Manchester City en 170 millones de euros.
En nuestro país no se juega un torneo similar a la FA Cup (¡que bueno sería un certamen de
eliminación que enfrente a equipos de distintas categorías!) y no hay choques entre realidades
tan dispares. Pero es fácilmente imaginable qué sucedería si se recuerda que la negociación por
el reparto de los ingresos de la TV aún no tiene final. Los más chicos piden mayor porcentaje,
los grandes no ceden, se discutió todo el último semestre y se pasó a un cuarto intermedio.
Conclusión: domina el individualismo made in Liverpool.
En la cancha, la balanza del destino puso ayer las cosas en su lugar: Luton y Liverpool empataron
1-1 y deberán jugar otro encuentro para definir cuál pasa de rueda, lo que significará más
ingresos para ambos, ricos y pobres por igual. Mientras tanto, John Madejski, el presidente del
Reading inglés, encontró las palabras justas para describir a la Premier League hoy: "Escucharé
cualquier oferta de compra que sea razonable, pero sólo procedente de billonarios, los
millonarios que ni se molesten". Todo dicho...
Fuente: Diario La Nación
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