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04 de Febrero de 2009
El fracaso del actual modelo de sociedades
anónimas deportiva. Por Antonio Aguiar.
En junio de 1992, los clubes españoles de categorías profesionales se
transformaron en sociedades anónimas deportivas, una figura nueva
creada por la Ley del Deporte de 1990. Hubo sólo cuatro excepciones,
cuatro clubes que no habían tenido pérdidas en las cinco temporadas
precedentes: Real Madrid, Barcelona, Osasuna y Athletic de Bilbao
Éstos mantuvieron –y mantienen- su condición de asociaciones deportivas. El nuevo
modelo surgió para sacar a los clubes de la situación de quiebra en la que estaban
sumidos. Se puso el contador a cero y, además, a los equipos se les incrementó el
porcentaje de recaudación de las quinielas al 10% para que pudieran pagar
holgadamente al fisco y no volvieran a endeudarse.
Quince años después, los clubes transformados en SAD no sólo son mucho más
insanos económicamente, sino que han vuelto a acumular una deuda millonaria. En
total, los 20 equipos de Primera División sumaban en la temporada 2007 una deuda
a largo plazo de 2.800 millones de euros, según los cálculos de José María Gay de
Liébana, experto en economía financiera de la Universidad de Barcelona. En este
contexto, los dirigentes encontraron un filón en la Ley Concursal de 2003. Nueve
clubes han acudido al concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos): Unión
Deportiva Las Palmas -la primera-, Real Club Celta de Vigo, Real Sociedad, Sporting
de Gijón, Club Deportivo Orense, Terrasa Fútbol Club, Málaga Fútbol Club, Sociedad
Deportiva Compostelana y Deportivo Alavés. Para acogerse al Concurso, han tenido
que echar mano de artificios contables con los que engordar sus activos y evitar la
quiebra técnica.
Por otro lado, las normas federativas sancionan con descenso a los clubes que no
estén al corriente en el pago a sus jugadores, cuestión que también encontró su
contrapunto en la aplicación de la Ley Concursal. Diversos incidentes acaecidos
durante los procesos concursales han puesto patas arriba nuestro sistema deportivo.
Especialmente sonadas fueron las discrepancias entre el entonces Juez Cobo Plana
y la Federación Española de Fútbol, en los que la norma mercantil se impuso sobre
la federativa.
Y si bien es cierto que algún club, como el club amarillo, ha sacado su particular
concurso de acreedores adelante, el nuevo modelo de la Sociedad Anónima Deportiva
no ha evitado su endeudamiento ni ha servido para exigir responsabilidades a los
administradores, objetivos fijados en 1992. El experto José María Gay habla de la
«violencia económica» que existe en el fútbol y que no se da en otros deportes, lo
que hace que se vea como algo normal pagar cantidades astronómicas por jugadores,
o conseguir dinero a golpe de desprenderse de los activos del club.
El Gobierno español tiene, pues, ante sí un reto importante. «Hay que revisar si el
modelo de sociedad anónima deportiva es el que tenemos que seguir aplicando»,
reconoció Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte, en su comparecencia
en el Congreso el pasado mes de junio en el marco de una comisión parlamentaria
creada para estudiar este asunto (1). Todos están de acuerdo en que el modelo actual
de Sociedad Anónima Deportiva no ha cumplido sus objetivos, pero difieren en la
estrategia a seguir. Unos son partidarios de hacerle un lifting a la Sociedad Anónima
Deportiva y ampliar los controles de la Administración Pública. Otros, en cambio, abogan
por volver a las antiguas asociaciones deportivas.
En todo caso, las directrices ya las ha puesto la Unión Europea. El Parlamento Europeo,
en el Libro Blanco aprobado en mayo pasado, instó a crear un sistema modulado de
control de costes de los clubes europeos, así como redistribuir los beneficios de la
retransmisión televisiva. El mecanismo de control financiero deberá ser diseñado entre
la UEFA, los clubes y la Comisión Europea.
1 Declaraciones de Lissavetzky en el Congreso, a propósito de la posible reforma (24 junio 2008):
"La reforma del deporte profesional yo creo que es importante, que es una manera de
fortalecer el sistema deportivo español. La labor que hacen los clubes en formación de jugadores
es muy notable, pero también tienen una serie de problemas. Desde el año 1990, es decir hace
dieciocho años, con la Ley del Deporte se creó una serie de conceptos en la que solamente se
consideraba, y en la actualidad sigue siendo así, deporte profesional fútbol y baloncesto,
liga ACB, primera y segunda división de fútbol, y se creó un modelo que era el de sociedades
anónimas deportivas. Yo creo que hay que hacer una gran reflexión, hay que trabajar
de una manera lo más rigurosa posible para ver aspectos organizativos,
disciplinarios, audiovisuales, fiscales y mercantiles; hay que revisar, en definitiva, también si el
modelo de sociedad anónima deportiva es el que tenemos seguir aplicando o si es un modelo
que puede que ser obligatorio, o quizás simplemente voluntario; hay que buscar fórmulas para
fortalecer este sistema deportivo español a nivel profesional. Repito que a lo mejor en
el diagnóstico podemos estar muy de acuerdo, pero en la búsqueda de soluciones es necesario,
sin ninguna duda, el mayor consenso social y, por supuesto, político posible. En ese
sentido yo creo que hay que ponerse a trabajar. Estamos ahora viendo algunos aspectos, como por
ejemplo la utilización de la Ley concursal por determinados clubes, con la queja de algunos otros.
No sé si el legislador cuando redactó la Ley concursal estaba pensando que se
iba a aplicar al fútbol o no."
Fuente: Iusport
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