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11 de Febrero de 2009
No se olviden del semillero
El presidente de la Asociación Rosarina de Fútbol reclama a los grandes
que reconstruyan las inferiores antes de pensar en campeonatos.
TLa recuperación futbolística de los clubes rosarinos del profesionalismo está en
la cantera local, en la mística de los jugadores propios, y no en refuerzos que no
lo son tanto y que sólo comprometen las finanzas de las entidades. Ese es el
mensaje del presidente de la Asociación Rosarina de Fútbol (ARF), Mario
Giammaría, hacia los clubes grandes del fútbol local que preparan armas para
la próxima temporada.
El dirigente atribuyó los altibajos que caracterizan los tres últimos lustros de
Central, Newell’s y Central Córdoba –también del novel Tiro Federal, y de Argentino
en la amateur Primera C– a que “los clubes abandonaron la filosofía que hizo
de Rosario una cantera competitiva: en determinado momento empezó un círculo
vicioso de malvender jugadores, venderlos de a partes, y los negocios los
hicieron otros. Se vendió lo bueno para comprar mal, profesionales sin
sentimiento por el club, salvo pocas excepciones. En consecuencia, creció el
endeudamiento de los clubes y se siguió adelante poniendo parches en lo
futbolístico”, cuestionó Giammaría, en diálogo con Crítica de Santa Fe.
El dirigente saludó con beneplácito el acercamiento de Jorge Griffa al Newell’s de
la era post López, y la asunción de José Pascuttini en la coordinación de inferiores
de Rosario Central. “Son señales de querer revertir el empobrecimiento de los
últimos años. Ojalá que así sea, pero que no se les ocurra encarar el asunto
con la nostalgia por lo que fue la década del ’80 porque se van a equivocar”,
advirtió en alusión a los últimos años dorados del fútbol rosarino.
“Todo cambió mucho: antes ibas a un pueblo y el jugador largaba todo para
venirse a jugar a Rosario. Ahora no, porque en la puerta también está golpeando
River y Boca, con mejores armas para seducir”, describió. En cambio, el titular de
la ARF fue crítico: “Yo no veo que esto se lo hayan planteado todavía. Escucho al
presidente de Central que anuncia que irán por el campeonato, y me parece
aventurado. No veo ese proceso de reconstrucción sincero. Temo que se vayan a
equivocar por la supuesta obligación de prometer espejitos de colores en lugar
de asumir la enfermedad y trabajar para sanarse”, disparó por elevación al titular
canalla, Horacio Usandizaga.
Cracks for export.
Giammaría entiende que Rosario como plaza generadora de futbolistas alumbró hacia
1967, “cuando Adolfo Boerio asumió en Central y decidió que el club dejara de
navegar la mitad de tabla o pelear el descenso. Empezaron a comprar jugadores y
así vino Carlos Timoteo Griguol desde Atlanta. Y cuando él se quedó, empezó a
prestarle atención a las inferiores, iba con Solari a buscar jugadores en un radio de 200
kilómetros a la redonda. Empezó un ciclo de satisfacciones que rindió sus frutos en
los ’70 y hasta mitad de la década del ’80. Newell’s transitó un proceso similar cuando
Griffa se hizo cargo de las inferiores. En conclusión: en 25 años se consiguieron diez
campeonatos y participaciones en Copa Libertadores. Rosario empezó a generar
equipos competitivos y a instalarse como plaza exportadora de jugadores”.
Desde entonces, estiman en la ARF que medio millar de jugadores se insertó en el fútbol
profesional, no sólo nacional sino del mundo. “Además de Italia, España o Francia, hay
muchos rosarinos en el fútbol de, por ejemplo, los países de Europa del Este, y también
en el futsal”, reveló Giammaría.
Los productos de la usina futbolera rosarina son bien conocidos: Batistuta, Balbo, Kily
González, por citar algunos de años atrás, y Maxi Rodríguez, Di María, o Chelito
Delgado, por mencionar otros exportados más recientes.
El mercado evolucionó en intensidad y en magnitud de dinero. Giammaría se pregunta
a cuánto Central habría vendido hoy a Mario Kempes, en lugar de los u$s560.000
que cobró en su momento; o Newell’s en vez de los u$s250.000 por los que cedió
a Gabriel Batistuta.
Desde la cuna.
“Rosario se puso tanto en consideración del fútbol profesional que vienen a buscar
jugadores antes de que lleguen al profesionalismo. Fue el caso de De Michelis,
Mascherano, Banega, Gioda, Messi, Di Santo, Neri Cardozo, Burdisso”, enumeró el
dirigente, quien no ve con malos ojos esa búsqueda temprana de jugadores. “Permite
el crecimiento económico de clubes que, salvo Central, Newell’s, Tiro Federal o Central
Córdoba, no tienen posibilidades de profesionalizarse”, adujo.
Algunos clubes afiliados a la ARF formalizaron este vínculo con “los grandes”. Fue el
caso de Juan XXIII con Vélez Sarsfield, Coronel Aguirre con San Lorenzo, Paulo VI
con Lanús, la escuela de Griffa con Boca, Renato Cesarini con River, y Unión Americana
con Estudiantes de La Plata, por ejemplo.
Los clubes de origen negocian en cada caso los derechos de formación del jugador. En
promedio, por la primera venta de un jugador de 12 o 14 años, el club recibe elementos
deportivos a cambio. A la firma del contrato profesional con el club tomador, es común
que perciba entre 10 y 20 sueldos juntos, y si luego hay una transferencia a un tercer
club, el de origen percibe entre el 10 y el 25% del pase.
A esas negociaciones se añade el reconocimiento impuesto por la Fifa: el “derecho
de formación” y el “mecanismo de solidaridad”, por los cuales se mantiene siempre
el 5% de las sucesivas y futuras transferencias a favor del club de origen, en proporción
con la edad del jugador y el período en el que estuvo en esa cantera. Es el caso de
Luciano Figueroa, por quien Juan XXIII sigue percibiendo los beneficios de haberlo
tenido en sus planteles.
“Muchos representantes son mercenarios”
Alguna vez, Jorge Griffa confesó su desprecio por la casta de representantes de
futbolistas. Mario Giammaría piensa parecido. “Lo malo es el avance de abogados y
representantes, interesados por el dinero. Cuando detectan un jugador con condiciones,
interesan a los padres y le hacen pedir la patria potestad. Luego reclaman en la
Justicia la libertad de acción y se lo arrancan al club que lo formó”, denunció el titular
de la ARF.
“Es necesario que en la Justicia haya un fuero deportivo, especializado en estos
asuntos. Esos mercenarios invocan el derecho del jugador a elegir su destino, cuando
en realidad lo que hay detrás es el interés por el dinero que ese chico pueda generar”,
exclamó. Según su hipótesis, el oficio de representante futbolístico “surgió por los
malos dirigentes que no cumplieron con los jugadores”. “Hay algunos que son ubicados,
sensatos, pero otros son simples mercenarios”, atacó.
Miguel Martínez, encargado de prensa de la ARF, señaló que la entidad no puede
saber a ciencia cierta la cantidad de jugadores promovidos al profesionalismo porque
muchas veces desertan sin más ni más de sus clubes, tentados por ir a probar suerte
y fortuna en el exterior.
“Es constante la salida de chicos, en muchas casos juveniles que no han llegado ni
siquiera a la cuarta o quinta división de nuestros clubes. Y no siempre se van de
manera legal, es decir, realizando el pase interligas o internacional”, apuntó Martínez.
”Sencillamente –detalló– dejan los clubes y parten con sus padres, quienes hacen
uso de la patria potestad. En nuestros registros siguen apareciendo como jugadores
de Newell’s o Central, pero en realidad ya están jugando en Grecia o España, por
ejemplo”.
Fuente: Diario Critica
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