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19 de Mayo de 2009
Crisis en los clubes de barrio
Tuvieron su época dorada entre el 40 y 50 poco a poco fueron perdiendo sus
socios con las crisis, el corralito y la gran demanda de gimnasios que abarcaron
toda la ciudad, además debemos agregarle la gran oferta tecnológica que
impuso la globalización, son estos algunos factores por los cuales los clubes
de barrio se vieron obligados a cerrar sus puertas o deteriorarse y no progresar.
Los clubes de barrio han ocupado un lugar central en la vida de nuestros
padres y abuelos; se fundaron con la intención de buscar un espacio de
contención, de encuentro y esparcimiento para los distintos grupos sociales,
pero esas instituciones que vieron crecer generaciones, ser el punto de
encuentro de vecinos y semilleros de grandes deportistas, hoy se encuentran
en crisis.
Los clubes se fueron desmoronando con el correr de los años, se fueron
degradando debido al poco apoyo del poder gubernamental y de los socios
que lentamente fueron alejándose por la poca presencia social. Al no existir
un convenio real a la situación actual del país, surge el tema de falta de
renovación dirigencial, hoy casi todas las instituciones están conducidas
por adultos mayores jubilados.
Los clubes que en su momento vieron nacer generaciones y llegan hoy a los
adolescentes del siglo XXI, los cuales abandonaron estas instituciones como
espacio de contención social eligiendo otros caminos, algunos de ellos muy
duros y peligrosos como el mundo de la delincuencia, la droga y el alcoholismo,
también la enorme oferta tecnológica ofrecida en el mercado acrecentó esta
tendencia; cientos de cibers atraen la atención de jóvenes y adultos y
obviamente el teléfono celular y su cultura del mensaje de texto.
Cabe destacar que muchos clubes desarrollan a través de su Área de Trabajo
Social un proyecto que permite a niños y jóvenes de entre 6 y 15 años de
sectores vulnerables practicar deportes en forma gratuita y con asistencia de
profesionales, de esta manera se amplia la cantidad de niños beneficiados con
este proyecto y el club de barrio se transforma en un espacio de gran contención,
siendo un vehículo de integración y de ayuda para grandes y chicos.
En estos casos se realizan prácticas de educación física y otras actividades de
recreación pero para que funcione la infraestructura deberá estar en condiciones
al menos mínimas, lo que vemos en muy pocos, mientras que el gobierno
sigue estando ausente, apostando a la “construcción” de remuneraciones.
Fuente:
Carlos Sisiani
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