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14 de Agosto de 2007
Un tenista rosarino con acento francés.
Renzo Olivo tiene 15 años y desde los 12 vive en una academia de Francia.
A los 12 años, Renzo Olivo dejó Rosario y se fue a Francia. Una decisión difícil a la que
llegó junto a su familia, empujado por la pasión que siente por el tenis. Así pasó a tener
un nuevo hogar: la academia de tenis del francés Patrick Mouratoglou, ubicada a unos
20 kilómetros de París.
En estos días, el joven de 15 años retornó a su ciudad y habló de lo que significa estar
tan lejos de sus seres queridos, de cómo es su vida y de su carrera. Y expresó dos de
sus grandes sueños: ganar Roland Garros y ubicarse entre los top ten.
Renzo es el tercer hijo de los cuatro que tiene la familia Olivo, con la que se comunica
todos los días a través de internet. Sus padres lo extrañan, pero consideran que el rumbo
emprendido por el joven es el correcto.
-¿Cómo surgió la chance de irte a la academia?
-Jugué varias etapas del Nike Junior Tour en el país y así llegué al Master. Como gané este
torneo, clasifiqué para al Mundial de Francia. En ese momento no lo podía creer. Allá, un
manager de la academia me vio y le gustó mi juego. Me invitaron para que me probara con
ellos durante dos semanas y después me ofrecieron quedarme.
-Te fuiste muy chico, ¿cómo fue tomar esa decisión?
-Muy difícil. Cuando estuve esas dos semanas de prueba pensaba que todo terminaba ahí y
me volvía. Ni imaginaba lo que vendría después y que podía dejar todo lo que tenía acá. Una
vez que me propusieron quedarme, lo hablé mucho con mis padres y aceptamos. Los
primeros tres meses fueron difíciles. Pero es lo que me gusta y me la banqué.
-¿Qué es lo que extrañás?
-La familia, los amigos...y el asado.
-¿Cómo es la convivencia con tus compañeros?
-Es muy buena. Hay jugadores de distintos países y los únicos dos sudamericanos son una
chica de Buenos Aires y yo. El más reconocido de la academia es Marcos Baghdatis (de Chipre,
uno de los mejores del mundo), a quien lo veo todos los días y algunas veces peloteamos.
-Contá cuál es la rutina diaria.
-Me levanto a las 7.30, desayuno y comienzo a precalentar a las 8.30. De 9 a 11 juego al tenis
y una vez que termino hago trabajos físicos. Almuerzo a las 12 y a las 14 otra vez tengo tenis
por unas dos horas.
-¿Tenés posibilidades de salir a pasear y conocer otros lugares?
-En la academia, el único día libre es el domingo y al principio prefería quedarme ahí. Pero
últimamente estoy saliendo al cine con mis compañeros para distraerme un poco y vamos a París.
-¿Seguís estudiando?
-Hago la escuela por correspondencia. No es tan difícil, aunque a veces cuesta porque estamos
viajando para jugar torneos. Lo bueno es que aprendí inglés y francés.
-¿Cuáles son las ventajas de entrenar en Francia?
-Entreno mejor, con más intensidad y me hacen jugar todos los torneos, cosa que acá hubiese
sido más difícil.
-Otros tenistas argentinos, como David Nalbandian y Guillermo Coria, también
estuvieron en academias en el exterior siendo adolescentes. ¿Es necesario
que esto sea así para intentar crecer?
-Es que desde Argentina es difícil llegar, mientras que en Europa y Estados Unidos hay muchos
lugares, y buenos, de entrenamiento.
-Jugaste en Africa, Estados Unidos y Europa, ¿pudiste conocer cómo es la vida
en otros países?
-Mucho no me interesa visitar otros lugares. Tampoco tenemos demasiado tiempo. Es como en
el profesionalismo, el tenista llega, juega y se va.
-¿Cómo sigue tu carrera?
- Este año jugue torneos junior, pero para fin del 2007 voy a estar en los Future (torneos del
circuito profesional que otorgan menor puntaje), que me permitirán sumar algunos puntos para
el ranking de la ATP.
-¿Te imaginás dentro de diez años?
-Me gustaría estar dentro del top ten. Para eso entreno tan duro y hago todo esto.
-¿Un sueño?
-Ganar Roland Garros.
Fuente: www.aredaclubes.org.ar
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