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28 de Diciembre de 2007

LA FINAL MÁS INCREÍBLE DE LA HISTORIA DEL BÁSQUET.

 

 

La pasada final por el ascenso a primera B me hizo recordar una vieja historia justamente
entre los mismos equipos pero 40 años atrás, exactamente en 1967. Se enfrentaban Sportivo
Federal y Edison para definir cuál de los dos conseguía justamente lo mismo que hace unos
días consiguió Edison, el tan ansiado ascenso a primera B, categoría que contaba de 10
equipos y se dividían en grupos de 5. No recuerdo bien cómo era el sistema de clasificación
y playoffs, pero sí sé que todos se quejaban. En fin, era una cagada...

Resulta que en esa época el conjunto de Edison era dirigido por Flavio Beto Méndez, quien
era un revolucionario del básquet local que jugaba sin pivots (está claro que su teoría, la
que la defendía a muerte, no tuvo mucho consenso). El decía que si todos bloqueaban y
corrían no se necesitaban pivots, el juego era todo contraatacar y jugar uno contra uno,
aunque nunca estuvo claro si pensaba eso realmente o lo decía para excluir de su equipo al
gran, recordarán los memoriosos, Pedro Bolaño, un gordo 2x2 y 100 kilos que se comentaba
franeleaba seguido con la hija de Beto.

Me fui un poco por las nubes, no quería contar yo cuestiones internas del club menos de mi
querido Edison de mi infancia, y además soy muy parcial ya que no me acuerdo ni uno de los
nombres de los jugadores de Federal. Tenían un base bastante bueno, sabía hacer bien la
bandeja de derecha. Un ayuda que corría y saltaba (no se por qué no hizo un poco de
atletismo), y jugaban con tres hombres altos para contrarrestar la falta de altura de Edison,
equipo donde el jugador más lungo media 1,80.

Está claro que en la C del básquet rosarino de aquella epoca no sobraba talento y menos
altura, pero lo que no faltaba era pasión.

El 7 de diciembre de 1967 (tuve que recurrir a La Capital del 8 de diciembre, todavía la guardo
para los que no creen mi historia) el Edison Square Garden (en esa época soñábamos con
parqué, 40 años después es la misma mierda la cancha) estaba repleto, colmado por 75
hinchas del anfitrión y unos 30 de la visita. Yo era un pibe, aclaro. La serie estaba 2 a 2 y era
a 5, o 1 a 1 y era a 3, o era el primer partido y se jugaba a uno solo, no me acuerdo, pero
la cosa es que definía quién ascendía. El que ganaba subía.

En esos tiempos, a pesar de no ser más de 75 hinchas, éramos bravos, no había bombos
como ahora, solamente papelitos y botellas contra el piso, pero crean si les digo que la barra
de Edison metía miedo. Todos lo decían.

Quedan 5 segundos, Edison gana por 1 con un golazo del Ruso Carliotti (no se por qué le
decían Ruso y no Tano), tiene que reponer de fondo Federal y encima no tienen más minutos.
El Edison Square Garden tiembla, late. En ese momento y mientras se desmarcaba el base
de Federal para subir la pelota, los capos de la barra liderados por el gordo Alfredo que
manejaba el tema del buffet, se ponen atrás del aro que defendíamos y lo empiezan a
mover muy bruscamente. Tengo la imagen grabada de la frente sudada de Alfredo
tironeando con fuerza para mover el aro, que ya amagaba con ceder. Los jugadores miraban
aterrados y hasta algunos creo se alejaron por las dudas, yo miraba con el trapo de piso en los
pies (era el pibito que limpiaba el piso) y sufría por mi Edison. Recibe la bola el base de Federal,
corre en diagonal a mitad de cancha 6 o 7 metros, mete un cambio por delante dejando pintado
al Ruso, levanta la cabeza, el tiempo se consumía, 4,3,2… en ese momento se da cuenta que
el aro donde tenía que meter para ganar esta caído, sí sí, caído tal como lo dice la palabra.
Toda la jirafa estaba en el piso y el aro había quedado acostado contra el piso. Hinchas en la
cancha, los árbitros al mejor estilo Lamolina : Siga, siga. El base de Federal no tiene otra idea
que la mejor: en el movimiento más espectacular que alguna vez pudo haber hecho un campeón
de bochas de la época, o de Bowling ahora, tira la pelota rasante por el piso. Cara de pánico
del gordo Alfredo que ve cómo poco a poco la pelota avanza por el piso, entra sin hacer ningún
espamento por el aro y me viene directo a mí. La paro con el pie, lo miro al árbitro esperando
que diga algo (estaba blanco el muchacho) y no se le ocurre nada mejor que indicar con su dedo
índice y mayor hacia abajo que el doble vale, que perdimos el ascenso en la final y el tiro mas
increíble de la historia del básquet.

Ustedes se imaginarán el quilombo que se armó, mientras los 12 de Federal (en realidad no se
si llegaban a 10, debían haber sido 8 o 9) festejaban y los hinchas no lo podían creer, todo
Edison estaba en medio de un dilema psíquico impresionante. Matarse o matar al árbitro.

Yo me quedé mudo, quieto, con los ojos abiertos, no lo podía creer. Algo similar les debe
haber pasado a los muchachos de la barra porque ninguno fue como loco a matar a los jueces
que enseguida se retiraron con el único policía que había en la cancha (era un hincha de Federal
que era policía en serio, no era contratado por la Rosarina ni nada de eso, el loco era hincha de
Federal nomás) y encima con la caradurez de sostener que la conversión era válida, que miremos
el reglamento FIBA para corroborar.

Obviamente al día siguiente empezaron las quejas, las cartas documento, acusaciones, hasta
denuncias hubo. El tema es que esta final desbordó la Rosarina, pasó a la CABB y finalmente se
esperó una resolución por parte de la mismísima FIBA. Resulta que no es textual pero es similar.
El reglamento decía: “Es valida toda conversión donde la pelota pase por dentro del aro, pudiendo
ser esta de 1, 2 o 3 puntos. Y no es válida la conversión si la pelota primero ingresa de abajo
hacia arriba”. Claro que no explicaba qué pasaba si la pelota entraba de un costado al otro, de
izquierda a derecha o viceversa si lo mirabas del banco de suplentes. Hecha la ley, hecha la
trampa, Federal festejó todo ese verano y hasta el héroe de la noche se dio el lujo de dedicarle
el triunfo, ascenso y lanzamiento a su recientemente fallecido abuelo, gran jugador de bochas de
los campos de María Juana que le había inculcado a este muchacho ciertos dotes de bochista
como demostró en la final.

A partir de ahí se modifico el reglamento FIBA en su artículo correspondiente quedando hasta
ahora algo como “es valida toda conversión donde la pelota pase por dentro del aro, siempre que
este se encuentre a 3.05m…”

Espero no tener que aclarar esto y que se hayan dado cuenta antes, pero obviamente esto no
pasó, y aunque no lo crean conozco más de una persona que escuchó atentamente esta historia
y la creyó, o hasta la cree actualmente. Que la inocencia les valga.

Fuente: www.basquetrosario.com.ar

 

       

 

 

 
 
 

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