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29 de Febrero de 2008
El "Tenis Pobre"
El concepto instalado hace tiempo por Martín Vassallo Argüello sigue vigente
en el circuito. En la segunda parte de la charla explica por qué.
En simultáneo con la disputa del Abierto de Buenos Aires, que repartió 466 mil dólares y unos
430 puntos para el ránking (175 para el ganador), se jugaron los Futures de Nigeria F1,
Croacia F2, India F1, Italia F2, Estados Unidos F4, Cuba F2, España F7 y Tailandia F2: todos
con premios entre 10 mil y 15 mil dólares (en total) y un puñado de puntos para la clasificación
ATP, apenas 53 en el mejor de los casos (24 para el campeón).
En el país norteamericano se presentó el argentino Nicolás Todero (llegó a semifinales), en
tanto que en el caribeño lo hicieron el prometedor Guido Pella, Andrés Molteni y Federico
Paskvan. En ese mismo torneo, Maximiliano Estevez no superó la clasificación.
Absolutamente todos los jugadores que hoy conforman la denominada Legión
pasaron por esta etapa, claro que en distintos tiempos y con realidades diferentes.
Algunos con ayuda de la Asociación o de sponsors que se la jugaron por ellos. Otros la
debieron remar desde abajo y administrar las escasas cosechas en dólares para pensarlas
en kilómetros, estos es, en hasta dónde se puede viajar para jugar un torneo. Así durante
años, dependiendo de los resultados.
Eso, que tan lejos parece de los Grand Slam, de los autos importados y de la foto en
los diarios, también es el tenis. El "tenis pobre", término que acuñó el bonaerense
Martín Vassallo Argüello para definirlo. "Surgió diferenciando las distintas maneras de
llegar. En nuestra sociedad está muy instalado el tema del niño prodigio, de los fenómenos.
Desde ya que, gracias a Dios, en la Argentina ha habido muchos", le dice a este medio
(la parte 1 puede leerla en notas anteriores, deportes nación).
Y pone un ejemplo para pensar: "Pero bueno, también hay otra manera, ¿no? La del laburo,
de ir creciendo semana a semana, de ir haciendo los caminos que son lógicos. En una
empresa uno tarda diez o doce años en llegar a los puestos más altos y en el
tenis parece como que no valiera eso, entonces es una manera de reivindicarlo".
En ese proceso suele ponerse en juego no sólo la voluntad para superarse a sí mismo sino
la fuerza para no desalentarse cuando se ve a los ex compañeros en los niveles más altos.
Lo explica Vassallo: "Siempre bromeábamos con mis compañeros en los Futures. Veíamos
en la tele a pibes que habían jugado desde chicos con nosotros y decíamos 'mirá éste donde
está', y nos decíamos: 'no nos desalentemos que es posible, que es largo el camino, se puede'".
"Entonces nosotros representábamos al otro tenis, al tenis pobre, al que le costó
mucho más, por supuesto que no como una elección sino producto de nuestras
deficiencias. Está claro que a mí me hubiera encantado tener a los 18 años el talento para
estar ahí metido; hubiera disfrutado durante mucho más tiempo de estar a este nivel. Pero lo
que es cierto es que no haber tenido ese don, ese talento, a ninguno de nuestra camada nos
dejó parados", añade el bonaerense, con toda sinceridad.
De su generación formaban parte algunos jugadores hoy profesionales como Sergio
Roitman, Juan Pablo Brzezicki, Juan Pablo Guzmán, Diego Junqueira, Máximo González,
Carlos Berlocq, entre otros. "Mucho challenger, mucho", tira Vassallo, que ahora juega
regularmente torneos ATP (anoche quedó eliminado de Acapulco al caer con Nicolás Massú por
6-3 y 6-4).
"Otros chicos por suerte han tenido un avance mucho más rápido y hemos compartido cosas
en la semana. Con Chucho (Acasuso), por ejemplo, he compartido entrenamientos casi un año,
hemos jugado algún que otro Future, pero él ha pasado esa etapa más rápido. Y también
hay muchos chicos que están entre el 100 y el 300 (del ránking) que han hecho mucho
esfuerzo y no han podido hacer ese saltito", detalla.
El concepto se instaló y desde hace tiempo se habla de las diferencias. De hecho cuando
Vassallo Argüello debió enfrentar a David Nalbandian en los octavos de final de Roland Garros
2006 el partido fue promocionado como "tenis pobre vs tenis rico". El triunfo fue para el
cordobés, pero el bonaerense se retiró conforme con la mejor actuación de su carrera.
-¿Se siente socialmente una diferencia entre ustedes y los de la camada exitosa?
-No, es una diferencia que se la ganaron ellos, de base, y son chicos muy sanos que de ninguna
manera te hacen sentir algún tipo de diferencia, ni económica, ni de nivel. En el único momento
en que te hacen sentir esa diferencia es cuando están dentro de la cancha y los tenés que
enfrentar. Para nada han sido tipos que nos han tirado por la cabeza ni los ránkings, ni el dinero,
han sido muy humildes todos.
-¿Se hace esa diferencia desde la Asociación Argentina de Tenis (AAT)? Vos te fuiste
a Italia porque acá no conseguías apoyo…
-Hubiese sido lindo que existiera ese apoyo, pero también soy muy conciente de las limitaciones
que tiene la AAT, sea por incapacidad o por falta de recursos. Ojo, tampoco me tocó ser el mejor
de mi categoría. No fui ni Coria ni Nalbandian y entonces no podía pretender nada. En una
asociación o una federación que tiene tan pocos recursos está bien que los hayan ayudado a ellos.
Obvio que hubiera sido hermoso hacer todo acá, que me ayudaran acá, pero soy un agradecido
de que se haya dado allá y de haber tenido las herramientas para hacerlo.
-Y a nivel general, desde los organismos internacionales, la ATP por ejemplo,
¿muestran compromiso por estos problemas de base?
-Yo viví mucho tiempo la etapa de Futures y sé que hay muchas cosas fáciles de cambiar y que
cuestan muy poco dinero. Sin embargo no se hacen porque no le importa a nadie. El presidente
de la ATP nunca fue a ver un Future, pero está en todos los Grand Slam y charla con Federer,
con Roddick, con Nadal y no con un chico que está 800 del mundo para preguntarle: '¿che,
qué te gustaría que tenga el torneo para que esté mejor?'. Hoy en día, la ATP no es más que
una empresa intermediaria entre los torneos y nosotros.
Historia, diferencias y la cuenta de Roger Federer
La crisis de 2001 caló hondo en el tenis nacional. La devaluación del peso argentino jaqueó las
carreras de muchos jóvenes a los que se les complicó desarrollar su crecimiento dentro de los
parámetros convencionales. Fundamentalmente porque viajar era casi imposible. Había
quedado muy atrás aquella planificación -incluyó una inversión de 300 mil dólares
por parte de la AAT- que impulsó los proyectos de Coria y Nalbandian.
Por eso se dice que La Legión es una realidad fruto de una enorme casualidad: que en un
período de tiempo determinado hayan surgido tantos talentos juntos, siendo que la gran
mayoría luego debió arreglárselas por su cuenta.
Como efecto paralelo, a los organizadores de los torneos de menor nivel (Satélites, Futures y,
hasta en algún momento, Challengers) se les complicó (y se les complica) sostener las plazas,
producto de los problemas para cubrir los gastos y de las constantes bajas de los jugadores
por inconvenientes para saldar los suyos. Y si los tenistas no pueden sumar puntos,
experiencia ni dinero –las tres claves de esta etapa-, el círculo vicioso se torna
interminable.
Las diferencias con un torneo ATP son abismales: el dinero de los sponsors es casi
insignificante, lo mismo que los ingresos por venta de entradas, siendo que no se presentan
figuras de renombre.
Con un ligero vistazo por el ránking, además, pueden apreciarse los contrastes entre un jugador
de elite y uno que no lo es. Roger Federer, el número uno del mundo, ganó más de
39 millones de dólares en su carrera, sólo en concepto de premios. En 2008 ya juntó más
de 300 mil de la misma moneda…
El peor argentino clasificado, en el puesto 1.492 y con apenas un punto en su haber, se
llama Cristóbal Aguirre. En este 2008 cumplirá 30 años y apenas supera los 3.600 dólares
en premios, u$s130 en lo que va de la temporada. La comparación puede ser tendenciosa,
exagerada y/o meramente gráfica, pero las distancias existen y no hay voluntad de achicarlas.
La mirada de otro argentino
Carlos Berlocq escribió el blog de la ATP mientras se disputó el Abierto de Buenos Aires y allí
contó sensaciones y experiencias similares a las expresadas por su contemporáneo Vassallo
Argüello. A continuación, un fragmento: "La vida en los challengers no es fácil. Uno tiene que
comprarse los tickets de avión y quizá llegas y pierdes en primera ronda, segunda, o cuartos de
final, y con eso no terminas de pagar los gastos que hiciste: entrenador, preparador físico y
otros...
Si bien esta carrera te da mucho, también tiene mucha presión por ganar, para seguir pagando
la proxima gira. En mi caso, yo me endeudé con una empresa que me auspició, pero luego me
fue bien y pude devolverles su inversión. Pero quizás, uno nunca sabe, si no hubiese encontrado
esta empresa, quizá no habría podido jugar al tenis.
Yo no vengo de una familia con dinero y todo esto se me hizo más duro. Mi familia tuvo que
sacrificar cosas, hasta hicieron rifas para juntar plata para que pudiera viajar y hoy, que estoy en
mejor situación, pienso que no hay que perder la humildad. Cuando puedo regalar algún par de
zapatillas a algunos tenistas que están en la academia, lo hago. O ropa, o raquetas, con lo que
uno pueda ayudar, va a ser grande".
Fuente: Infobae
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