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1 de Febrero de 2008
Opinión.
de Claudio Verasio
Estimado Rodolfo: huelga decir que comulgo con tu análisis del panorama (desolador,
por cierto) del Vóleibol nacional, recuerdo también haber compartido extensas
charlas contigo allá, en los albores del Club Sonder, acerca de nuestra visión y misión
fundacionales, difíciles y azarozas, pero ciertamente gratificantes a la luz del tiempo
transcurrido.
Hoy, a 5 años de aquella patriada, se cerró el círculo de ese primer programa trazado
superando todas las expectativas imaginables; hoy, logros a la vista, los resultados de
esa visión han posicionado al Club a la cabeza de los proyectos de desarrollo a nivel
regional y nacional y siempre, vos lo sabés bien, a costa( y costo) de su propio esfuerzo.
El vóley vive hoy una de sus horas mas aciagas y no parece haber claridad acerca de que
rumbo tomar en pro de enderezar esta nave que desde hace rato navega escorada;
mientras tanto, como sucede casi siempre con los hijos, el día a día del deporte de base
sigue reinventándose a sí mismo y proporcionándonos las alegrías cotidianas que te
instan a seguir y no claudicar. Este ha sido, sin dudas, el gran año del Club y quería
compartirlo con todos aquellos que viven ( y escriben en tu caso), nuestra incipiente
historia, escrita con las dos plumas indispensables para estos casos: pasión y dedicación.
Gracias porque, sin hablar específicamente de nuestro Club, sí lo hacés al reivindicar a
todos aquellos que trabajan para apuntalar y sostener estos proyectos de vida. Gracias
Rodolfo y nos vemos en cualquier momento. Claudio Verasio
El comentario se refiere a la nota que sigue a continuación:
El vóley naufraga y una liga marketinera no ayuda.
de Rodolfo Parody
Argentina perdió una de las chances para ir a los Juegos Olímpicos de Beijing, y la Liga
Argentina es más una vidriera que una plataforma de despegue.
En el vóley nacional, al consumidor de este deporte se le ofrecen los espejitos de colores
de la Liga Argentina. La “tinellización” y todo el show mediático de esta competencia
durante años no generó un crecimiento del deporte, por más que se lo quiera presentar
de esa manera. Los resultados están a la vista. La selección argentina desperdició la
chance de clasificar a los Juegos Olímpicos, en el torneo Preolímpico que se jugó en
Formosa, y no aparecen en el plantel jugadores que puedan sobresalir, como ocurriera
con otras generaciones.
Varios de los clubes que intervienen en la Liga Argentina son fusiones o equipos con
nombre de fantasía, que lo único que hacen antes del inicio de la temporada es armar
un staff de jugadores. ¿Y las divisiones inferiores?, ¿y el trabajo de de base? Esa tarea
se la dejan a otros, a esos clubes que subsisten con mucho esfuerzo y que seguramente
no se acercan ni por asomo al canon que se necesita para intervenir en la liga.
En ese semillero es a donde se debería apuntar para fortalecer el crecimiento del vóley.
El aficionado al deporte que no está tan empapado con lo que sucede con el vóley
imagina que todo marcha perfecto.
Lo cierto es que el vóley argentino no levanta cabeza. El entrenador del seleccionado
nacional, Jon Uriarte, intentó un recambio generacional, que debió realizarse antes de su
llegada, y al final tuvo que recurrir a jugadores que casi pisan los 40 años, como Jorge
Elguetta (Marcos Milinkovic venía jugando ya durante este proceso), u otros que parecía
habían cumplido su ciclo.
Ni siquiera así se pudo conseguir la única plaza en juego, para clasificar a los Juegos
Olímpicos, que había en el torneo Preolímpico de Formosa. No logró hacer pesar la localía y
Venezuela lo puso en una situación difícil. Es que la última chance de Argentina será un
torneo en Portugal contra seleccionados europeos.
La selección es el fiel reflejo de lo que ocurre con el deporte a nivel nacional. ¿O a
alguien se le ocurre imaginar que existe una Liga Argentina próspera y fecunda, y
solamente la mala actuación de los dirigentes (una cosa real) es capaz de desperdiciar
sus frutos?
La pantalla de la televisión puede hacer creer otra cosa, pero el vóley se encuentra estancado.
Culpa, entre otros, de los dirigentes del vóley nacional. Son tan responsables que hasta
perdieron la plaza histórica de Argentina en la Liga Mundial para este 2008 porque no
cerraron el contrato de televisación de los partidos, como lo determina la Federación
Internacional de Vóleibol. Todo un despropósito.
Milinkovic, con 38 años, es uno de los pocos sobrevivientes de una gran camada del
vóley. En el futuro aparecen muchas sombras. Y no precisamente por culpa de los jugadores.
Rodolfo Parody
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