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02 de Agosto de 2007
Ese amigo de fierro.
de Víctor Hugo Morales
El fin de semana que viene vuelve el fútbol, ese amigo de fierro que, aún
devaluado como espectáculo, regresa para rescatar a todos sus seguidores
del hastío que provoca no tenerlo. Es tan necesario el fútbol para sus hinchas
que, quizás por eso, sufre de las grandes estafas y engaños.
Con el aire sufrido del que viene a quejarse de haber sido víctima del cuento del tío.
Estafado y sintiéndose un pobre imbécil que seguirá dándole a la vida lo mejor de
sí mismo. Mirando a su alrededor con el temor de que ya no le echen de menos. Así
vuelve el fútbol. Sabe que tiene un amigo de fierro en ese domingo que se queda
vacío cuando no hay de donde aferrarse. Sin ejes y sin barandas es un descenso lento
hacia el hastío. Para la inmensa mayoría de la gente, el domingo es la triste conjunción
del tiempo libre con el no saber cómo usarlo. Los demás días se suicidan en el caos.
El domingo muere de tristeza. Por eso el fútbol, aún devaluado como espectáculo,
viene a rescatarlo.
A las 11 ya se palpita diferente. Hay que elegir la ropa, la camiseta, el modo de viajar.
Dos horas para ir y dos horas de partido, y otras tantas para volver, y hasta la
incertidumbre del retorno. El tiempo lechoso de brumas, atravesado por el sol de una
ilusión. Hay desafíos en el aire. Olores de comidas baratas en las veredas cercanas
al estadio. En el orín tempranamente acumulado en los meaderos, bautizados con tiza
como baños. Voces de una crispación absurda. Incomodidad de la que al menos quejarse.
Algún ídolo. La mujer de otro con sus carnes reventando el pantalón y el Cristo muy feliz,
destinatario de la envidia y la grosería de los que son más vivos siempre en grupo.
El espectador que al mismo tiempo es actor cuando se desata la coreografía de los
saltos. El arriesgado hombre de las avalanchas que siempre reaparece tras hundirse en
el remolino de la pasión de un gol. Y eso de ganar con todos. Ese orgasmo de los
puños apretados con el pitazo final. Y si fuese la derrota, hasta ella resulta una
mejor amiga que el aburrimiento del domingo sin fútbol. Por eso al fútbol lo pueden
estafar como lo estafa la televisión, con los diarios que denuncian y después negocian
y más tarde se callan en ese medio ambiente irrespirable de la corrupción de los que
deberían liderar la ética. Por eso los dirigentes lo pueden traicionar por los noventa
millones de pesos que reciben por año. Es a raíz de lo insoportable que se nos
hacen los domingos que dejaron pasar un año de presuntas discusiones para llegar a
los absurdos 180 que ahora les darán. Un año de discusiones para prorratear la
diferencia. Son tan honestos los dirigentes de fútbol, y Grondona el máximo ejemplo,
que ni siquiera se les ocurre que la gente puede pensar que van prendidos.
Son tan honestos, que cuando se habla de ciertas riquezas y les inventan edificios,
casas en lagos paradisíacos, estaciones de servicio y hasta hoteles alojamiento, ellos se
quedan panchos, moscas, indiferentes y tranquilos con su espíritu, mirando a hijos
y a nietos a los ojos...prueba cabal que ofrecen para que todos confíen en su
respetabilidad.
No hay manera de ser más íntegro. Otras personas que no conozcan ese extraordinario
secreto de mirar a los nietos a los ojos y que eso alcance para ser decentes, estarían
embretados por la idea de lo que los demás piensan de ellos que son incapaces o
truhanes. Si la televisión gana cientos de millones al año, que son miles y miles de millones
al cabo del contrato, la gente va a pensar que es muy fácil comprarnos a nosotros para
que firmemos esa basura de contrato, ese fraude, timo, robo, farsa, hurto, desfalco (y
otros sinónimos que corren por cuenta del lector).
Eso imaginarían los que no sepan el milagro de la mirada. Piénsese que River recibe en
un año 17 millones. Y por Carrizo, aún con el entrenamiento que tienen Aguilar y Cía.
para que queden dineros en el camino (todo transparente, eso sí), ¡¡¡¡River recibirá más
de 30 millones de pesos!!!! ¿Dónde están las equivalencias del negocio de la televisión?
¿Para quién es bueno el intercambio?
Boca recibe también 17 por año. Y sólo con el Cata Díaz cobró la misma plata. Toda junta,
por lo cual con los intereses todavía saca más. Independiente recibe ahora la friolera, con
la nueva permuta del fútbol con la televisión, de 11 millones de pesos. Ustari, sólo Ustari
le dio 26 millones de pesos de un saque. ¿Para qué venderse a la televisión, para que
lo manden a los viernes, a los sábados, al domingo a las dos de la tarde, paseando su
gloriosa camiseta por cualquier día, a cualquier hora, con fixtures hechos a mano y todo lo
consabido?
Vélez también vale 11. Pues a Vélez, Zárate le dejó, él solito, 64 millones de pesos
limpios, porque en Vélez siempre son limpios. Y a Central le dan menos de cinco, ¡¡y sólo con
Di María obtiene más de veintidós millones!! Estudiantes, calificado como si fuera un voto de
Jorge Lafauci en “Bailando por un sueño”, o sea con menos de cinco, solo por Pavone
recibe casi treinta millones de pesos...¿Para qué seguir si los hinchas conocen el resto?
Cuarenta jugadores de primera línea, que acumulan más de mil goles entre ellos ya no
estarán en el próximo torneo. Suben juveniles, suben muchachos de la B, repatrian lo
desechado en el exterior y arman el combo del campeonato siguiente. Un combo pobre,
querible. Util para matar al domingo buenamente y para los bolsillos de la televisión. Sólo
para ellos, porque los dirigentes saben muy bien que la rectitud, la integridad, la prioridad,
la austeridad (el lector, con más) no se los puede discutir cuando sólo alcanza la mirada
limpia para decir quienes somos.
Víctor Hugo Morales
Fuente: Infobae
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