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12 de Noviembre de 2008
Esa zona franca es para ustedes
Olé accedió a dos informes de Inteligencia policial que, con día y hora
exacta, alertaban sobre la guerra de barras del Globo y el Ciclón.
La Federal los obvió.
El parte policial lleva por título "Ampliación del informe número 1485 referente al
Centenario de Huracán". Está enviado a la Jefatura y Subjefatura de la Federal, a
la Super intendencia Metropolitana, y también a las divisiones de Operaciones,
Orden Público y Reuniones Públicas. Es decir, a toda la cadena de mandos. Está
fechado el 30/10/08 y dice textualmente: "Se tomó conocimiento de que durante
el itinerario previsto por los simpatizantes de Huracán, los mismos pasarían por
cercanías de dos intersecciones en donde suelen reunirse los simpatizantes de
San Lorenzo. Los puntos sensibles serían la Plazoleta Butteler, ubicada en Av.
La Plata y Cobo, y la ex pizzería "La 50", en Cobo y Viel. Al respecto, se pudo
determinar por trascendidos del seno de la hinchada de San Lorenzo, que los
mismos podrían tener intenciones de realizar algún tipo de maniobra de tinte
agresivo para con los simpatizantes de Huracán, cuando transiten por los puntos
detallados anteriormente". El alerta es del jueves al mediodía. El viernes, otro
parte con número 1499, reconfirma el alerta y agrega información: "Los
simpatizantes más radicalizados de Huracán habrían decidido en las últimas horas
reunirse desde las 18 horas en la Plaza José C. Paz y salir desde allí para realizar
sus itinerarios". La guerra entre los barras de San Lorenzo y Huracán fue en Cobo
y Doblas, a una cuadra de Viel, el sábado alrededor de las 19 horas. La Federal
tenía dos alertas sobre lo que podía suceder, generados por su propio
departamento de Inteligencia. Pero en el lugar, no había siquiera un móvil.
¿Zona liberada? Eso es lo que está investigando la Justicia, aunque no parece
que vaya a tener mucha ayuda: en la reunión del Comité de Seguridad la Policía
dijo que el operativo sobre el traslado de los hinchas de Huracán fue perfecto y
el mismo argumento repitió ante la fiscalía de Parque Patricios. "Nuestra misión
era acompañar la caravana hacia y desde el estadio de Vélez (Huracán hizo de
local allí frente a Estudiantes) y terminaba dejando a los micros en la sede del
club", fue la explicación oficial. Nada dijeron sobre las alertas que habían recibido
48 y 24 horas antes para custodiar las zonas sensibles, donde finalmente se
produjo la guerra que dejó tres heridos de bala.
¿Por qué se obviaron esos partes? Esa es la pregunta del millón para una acción
demasiado negligente. La Justicia espera ahora que la Policía pueda recabar datos
sobre los barras que participaron de la batalla, aunque hasta ahora no ha ocurrido.
En Tribunales se recuerda que algo similar sucedió cuando se enfrentaron dos
fracciones de la barra de River en el estadio de Vélez, previo a un partido con
Arsenal el 30/3/08. Allí también se investiga una zona liberada y hasta intervino
Asuntos Internos de la Federal para separar la paja del trigo. Algo que el fútbol
necesita tanto como la sociedad.
Enemigo a domicilio
El plantel de Unión debió tirarse al piso del micro para evitar ser
agredido por la barra Tatengue.
Ocurrió el sábado por la noche horas después de la derrota ante Tiro Federal por 3-1.
Barras de Unión (entre 12 y 15) fueron al club a esperar al plantel que regresaba
de Rosario. Cuando el portón del estacionamiento se abrió para que entre el micro,
los violentos aprovecharon e ingresaron al playón. Se vivieron momentos muy tensos.
Hubo insultos, amenazas y roturas del coche con piedras y palos, lo que motivó la
denuncia policial de su dueño. Atemorizados, algunos jugadores se tiraron al piso
del colectivo. Luego de unos pocos minutos que parecieron interminables, los hinchas
se fueron al escuchar una sirena de la policía y tras la aparición de empleados de
seguridad privada de la institución
Según le confiaron a Olé, fueron dos los jugadores apuntados por los barras: Martín
Zapata y Paulo Rosales. Ninguno de los dos estaba en el micro. Al igual que el
cuerpo técnico y otros jugadores, ambos decidieron irse por su cuenta desde Rosario
a sus lugares de orígenes para disfrutar el descanso del domingo. Zafaron...
Muy preocupados por lo vivido, los jugadores recurrieron a la delegada en Santa Fe
de Futbolistas Argentinos Agremiados, la abogada Stella Reschia y pidieron más
protección pero no realizaron ninguna denuncia. Por eso, durante esta semana habrá
una fuerte custodia policial en las prácticas (ayer hubo dos camionetas y varios
efectivos). Por el momento no van a realizar declaraciones al respecto, aunque hoy
emitirán un comunicado donde sentarán su posición. Los que ya lo hicieron también
por medio de un comunicado, que dejó mucho que desear, fueron los dirigentes del
club. En el documento expresan: "La Comisión Directiva repudia totalmente los hechos
que se produjeron al sábado por la noche cuando el plantel arribó a la sede del club
luego del partido frente a Tiro Federal y se solidariza con los integrantes del plantel,
cuerpo técnico, demás auxiliares". De denunciarlo, no dice nada.
La Justicia se rasca la cabeza
Marcelo Aliendre es la persona más complicada por el crimen de Emmanuel,
el hincha de Vélez.
El lunes, en un allanamiento en Mariano Acosta y Perito Moreno, la Policía detuvo a
dos personas presuntamente vinculadas al crimen de Emmanuel Alvarez, el hincha
de Vélez asesinado el 15/3/08 cuando iba hacia el Nuevo Gasómetro en la caravana
de micros que había fletado el club de Liniers. Según fuentes de la investigación, la
situación más complicada es la de Marcelo Aliendre, hincha de San Lorenzo, que en
la hipótesis del fiscal, Marcelo Retes, fue el autor material del hecho, aunque el juez
Roberto Ponce aún no está convencido y piensa que podría ser un encubridor del
verdadero autor, quien según esta versión estaría prófugo en Uruguay, como sospecha
la familia encabezada por Hugo Alvarez, pastor de la Iglesia Nueva Apostólica. Ayer,
el juez le tomó declaración indagatoria y ahora tiene diez días para decidir su situación.
Lo mismo corre sobre el otro detenido, Enrique Cucarese, que también tiene presunta
vinculación con la barra de San Lorenzo, aunque el hecho no se trató de una guerra
de barras.
Fuente: Diario Deportivo Ole
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